Voto de los mexicanos en el exterior

Introducción

El derecho de los mexicanos a ejercer el voto en el exterior ha sido una demanda histórica por parte de los migrantes, cuya discusión ha cobrado gran relevancia en las últimas dos décadas. Por un lado, esto se debe al incremento de la población mexicana en Estados Unidos -actualmente hay más de 24 millones de personas de origen mexicano en Estados Unidos, de las cuales, 9.8 millones nacieron en México. Por otro lado, la contribución de nuestros connacionales a la economía mexicana por medio de las remesas y las donaciones de los clubes y federaciones de oriundos a sus estados de origen, así como el interés económico de los migrantes por tener propiedades o inversiones en México, son cada vez más significativos para el desarrollo del país. El tamaño de la población mexicana en Estados Unidos y su influencia política y económica en México han destacado la necesidad de que los migrantes cuenten con un mecanismo de rendición de cuentas por parte del gobierno de su país de origen.

El voto en el extranjero desde la perspectiva internacional

Los derechos humanos, civiles y políticos de los migrantes son reconocidos ampliamente por el derecho internacional. La Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares, firmada por México en 1990 y ratificada por el Senado en 1999, establece en su artículo 41 que:

1. Los trabajadores migratorios y sus familiares tendrán derecho a participar en los asuntos públicos de su Estado de origen y a votar y ser elegidos en elecciones celebradas en ese Estado, de conformidad con su legislación.

2. Los Estados de que se trate facilitarán, según corresponda y de conformidad con su legislación, el ejercicio de esos derechos.

Actualmente, cerca de 60 países permiten a sus residentes en el exterior votar en las elecciones de sus países de origen, ya sea por correo o por visita al consulado o a la embajada. Estados Unidos, Francia, Italia, Argentina, Brasil, Colombia, Honduras, Perú y República Dominicana, son algunos de los países que otorgan este derecho a sus ciudadanos. Así, estas naciones fomentan la participación ciudadana y la competencia electoral más allá de sus fronteras, y permiten que aquellas personas que cuentan con vínculos profundos con sus comunidades de origen puedan continuar participando en las decisiones de la vida pública que les conciernen.

La perspectiva de Estados Unidos sobre el voto mexicano en el extranjero

En los países que aceptan el voto en el extranjero se reconoce que la participación de la población migrante en las elecciones de su país de origen es perfectamente compatible con el cumplimiento de sus derechos y obligaciones en el país en el que residen. En el caso de Estados Unidos, en abril de 2003, el Departamento de Estado declaró que las leyes estadounidenses no contemplan como causal de pérdida de la ciudadanía estadounidense el que una persona con doble nacionalidad vote en las elecciones de otro pais.