El Gigante Despierto

MEXICO DEL NORTE

Por. Jorge Mújica Murias

Llegó la hora de echarle la culpa a alguien. A primera vista, parece que la culpa la tienen los votantes desempleados de Ohio, quienes a pesar de que perdieron sus trabajos durante la administración de Bush, tuvieron la ocurrencia de votar por él.

Podemos echarle la culpa a los cubanos de Florida, quienes también votaron por Bush aunque no los dejó enviarle dinero a sus familiares después de los últimos huracanes y no los deja viajar más que una vez cada dos años.

Hay por ahí quien opina que la culpa es histórica, y le pertenece a Abraham Lincoln, por no haber dejado que los estados del sur se separaran de Estados Unidos. Si los hubiera dejado irse, a estas alturas México ya los hubiera reabsorbido y no hubieran podido votar por Bush.

Entre nuestros compatriotas no falta quien opina que la culpa es del PRI. Parece que a final de cuentas ya llegaron a México del Norte, e impusieron la tranza como método electoral.

Pero echándole una mirada al mapa electoral, a la mejor la culpa no es de ninguno de todos los anteriores, sino del que sigue: de los latinos que forman el famoso gigante dormido, y que no le negaron su voto al Priísta George W. Bush.

En Florida, donde uno de cada seis habitantes son latinos, Bush se llevó el 52 por ciento de los votos. En Texas, donde uno de cada tres son latinos, Bush arrasó con el 61 por ciento del voto.

En Nuevo México, con su 42.1 por ciento de latinos y pese a tener un gobernador México Americano que hasta fue rumoreado como posible candidato a la vicepresidencia, Bill Richardson, el 50 por ciento del voto se fue para Bush.

Y Nevada, sede de Las Vegas y su creciente población latina, que hoy llega casi al 20 por ciento, le dio también uno de cada dos votos a Bush.

Claro que quedan las dignas excepciones de Illinois, Nueva York, California, con sus respectivos 12, 15 y 30 por ciento de latinos, que se fueron mayoritariamente con Kerry.

Y cabe aquí recordar que casi el 70 por ciento de todos los latinos en Estados Unidos son mexicanos o de origen mexicano, así que la conclusión lógica es una y única: ¡la culpa es de los mexicanos!

Claro que no faltará el ultraoptimista que diga que el gigante despertó y efectivamente eligió al presidente de Estados Unidos. Sin los latinos, Bush nunca hubiera sido presidente.

Y aunque esta opinión sea cierta, no podemos entonces menos que autocompadecernos. El gigante parece no haber despertado, sino seguir dormido y estar teniendo pesadillas.

En los próximos cuatro años, tendremos un presidente plenipotenciario. Ya vemos a los muchachos latinos marchando en las filas del ejército, y muriendo, al invadir Irán, continuando la ocupación de Irak, y en una de estas yendo a “liberar” a Cuba, o como asesores de una nueva intentona de golpe de estado contra Chávez en Venezuela.

Aunque tendremos tratado migratorio. Lo cual sigue siendo parte de la pesadilla, porque significa que en tres años millones de ciudadanos de México del Norte tendrían que regresarse a México del Sur cuando se les venza la visa.

Lo único bueno de esto será que no tendrán que sufrir la campaña de Chaney-Rumsfeld para la presidencia en el 2008.