En tiempos de necesidad, ya sea por hambre, dolor o enfermedad, las personas necesitan saber que a alguien le importa su problema. El acto de proveer alimento, albergue o cuidado es más que un acto remedial; si es un acto de amor debe llegar a quellos que están pasando necesidad.

También es la oportunidad de sentirse parte de la raza humana. Cuando alguien está lastimado, usted sabe lo que se siente porque usted es parte del mismo grupo. En esta misma línea de pensamiento, la profunda necesidad que existe en el mundo revela nuestra falta de amor.

Como no estamos padeciendo la hambruna que se está apoderando de Pakistán o de Guatemala, ignoramos las circunstancias de personas como nosotros. No tenemos tampoco que ir muy lejos para hallar a aquellos que nuestra sociedad ha ido dejando atrás. Katrina fue la gran revelación para los Estados Unidos, tanto que la gente se dió cuenta de los miles que en este bondadoso país están viviendo una vida marginada.

También en los lugares donde vivimos hallamos marginados. A veces ellos son los receptores de la bien intencionada caridad o de la ayuda federal, los cuales rara vez son tocados por el amor y la bondad que uno le dispensa a su propia familia o amigos.

Dondequiera que he tenido la oportunidad de escuchar gente que ha pasado por grandes penalidades encuentro dos tipos muy diferentes de respuesta.

En algunos casos el dolor, la desconfianza e incluso el odio han tomado esa vida y cuando la persona habla, hay un vívido recuerdo de lo que les faltó y cuán solos se sintieron. Además recuerdan con claridad a las personas que les lastimaron con palabras o acciones y como se sintieron sin valor, ni voz en la desesperación.

En otros casos, la persona recuerda las situaciones dolorosas y comienza a compartir acerca de los individuos que le ayudaron. Recuerdan como se sintieron al borde del abismo cuando alguien apareció y abrió sus manos, su hogar y su vida para incluirlos. Ellos recuerdan el sentimiento de calidez y bondad de los extraños que se hicieron sus amigos y por medio de este individuo agradecido la vida continúa deseosa de compartir más de lo que ha recibido.

En la misma forma en que el odio tiene formas de extender su miseria a otros creando más odio; el amor también se extiende a otras vidas y cuando las toca, el flujo cálido de la vida hace que las mejores cosas sucedan.

Se necesita más que decir : “Te amo”, para que una persona sienta el amor y se necesita más que una ayuda fría para sentir el amor.

Si fuera usted el que estuviera en la cárcel o pasando hambre en otro país, qué necesitaría? ¿Que esperaría?

Necesitamos amar y ser amados y necesitamos llevar nuestro amor más allá de nuestra familia, amigos y la gente que se nos parece a fin de tener la clase de amor que ayuda a sanar y a ayudar. En esta temporada próxima, tal vez podamos dejar las luces y gastos innecesarios y encontrar como amarnos más unos a otros.