¿Piensas que los problemas de otros no te afectan a ti?... piénsalo dos veces

Por Lupita Zepeda

Si tu situación migratoria en este país es legal y piensas que no es asunto tuyo el ayudar a las personas que no cuentan con documentos legales para residir en este país, te invito a que leas la siguiente fábula y reflexiones un poco sobre la moraleja.

Un ratón veía a través de una grieta que había en la pared la siguiente escena: un granjero y su esposa estaban abriendo un paquete, “¿qué comida contendrá ese paquete?”, se preguntaba el ratón.

Cuando descubrió qué era lo que contenía el paquete, casi se muere de la impresión, salió de su escondite y empezó a gritar con todas sus fuerzas, alertando a todos los animales: “¡¡Hay una ratonera en la casa!!”.

La gallina cacaraqueó y siguió su camino, volteó a ver al ratón y le dijo: “Señor ratón, creo que ese es un problema que solo le concierne a usted, y a mí no me afecta en nada, por lo tanto no tengo por qué preocuparme”. El ratón vio al puerco y le dijo: “¡Hay una ratonera en la casa! ¡Hay una ratonera en la casa!”. El puerco le dijo: “Lo siento mucho, señor Ratón, pero no hay nada que yo pueda hacer más que rezar por usted. Téngalo por seguro que estará en mis oraciones”.

El ratón fue corriendo hacia donde estaba la vaca y le dijo completamente desesperado: “¡Hay una ratonera en la casa! ¡Hay una ratonera en la casa!”. La vaca le contestó: “Muuu, Señor Ratón, lo siento por usted, pero ese es su problema”. Por lo que el ratón regreso a la casa, cabizbajo y desilusionado por la indiferencia de los animales con los que compartía su vida. Llegó a la casa solo y triste, y vio con lágrimas en los ojos la ratonera que había comprado el granjero.

Esa misma noche se oyó un fuerte ruido en la casa. El ruido era igual al producido por una ratonera al atrapar a su presa. La esposa del granjero corrió para ver qué era lo que había atrapado la ratonera. En la oscuridad, no vio que la ratonera había atrapado la cola de una serpiente venenosa y el animal la mordió. El granjero la llevó rápidamente al hospital y al regresar a la granja ella tenía una fiebre altísima.

Todo mundo sabe que la fiebre se baja con un caldo de gallina, por lo que el granjero mató a la gallina para hacer un caldo para su mujer.

Pero la esposa continuaba enferma, por lo que los amigos y vecinos del granjero se tomaban turnos para cuidarla y, como eran muchos, el granjero tuvo que matar al puerco para poder darles de comer en agradecimiento por la atención que le daban. Pero la enferma no mejoraba y finalmente ella murió. Mucha gente fue al funeral y el granjero tuvo que matar a la vaca para darle de comer a la gente que lo acompañó. El ratón, desde su escondite, veía todo lo que estaba pasando con mucha tristeza.

Moraleja: la próxima vez que veas a alguien pasar por un problema y pienses que no es tu problema y que a ti no te interesa, recuerda que cuando otra persona se vea amenazada por un grave conflicto, probablemente a todos nos afecte.

El próximo 7 de noviembre serán las elecciones para elegir a nuestros gobernantes en este país. Tú que puedes votar, ejerce ese derecho para ayudar a nuestra gente.