De Miguelito a Estanislao

México del Norte • Jorge Mújica Murias

Hace años, los huracanes tenían solamente nombres de mujer, hasta que las feministas protestaron. Desde entonces, los huracanes machos no dejan de ponernos en la jefa a cada rato.

Stan, diminutivo de Estanislao, le costará a México por lo menos 20 mil millones de pesos. Eso calcula el presidente Vicente Fox, aunque su historial de calcular las cosas nos hace desconfiar de la cifra.

El caso es que Stan causó el desbordamiento de por lo menos 64 ríos; dañó 251 escuelas (164 totalmente destruidas), destruyó 121 puentes y “estropeó” (dice el lenguaje oficial), 69 unidades hospitalarias; 20 de ellas son pérdidas totales.

Según el secretario de Gobernación, Carlos María Abascal, “tan sólo en Chiapas cayó agua como para abastecer a la Ciudad de México durante 2 años”.

Los muertos, “afortuna-damente”, no fueron muchos, pero entre Chiapas, Oaxaca, Puebla y Veracruz hay 444 municipios en emergencia; 12 declaratorias de emergencia; 2 mil 956 comunidades dañadas; un millón 954 mil personas afectadas; 331 mil evacuadas; 296 mil personas en albergues; mil 233 refugios temporales funcionando, y 173 mil viviendas afectadas, de ellas 2 mil 254 como pérdidas total.

Obviamente, tanto la Policía Federal Preventiva como el Ejército han arrestado a docenas de saqueadores que querían hacer su agosto en octubre, aprovechando la devastación causada por Stan.

Según la Secretaria de Desarrollo Social, Josefina Vázquez Mota, más de nueve mil predios resultaron destruidos en la región del Soconusco, y su contlapache de Agricultura, Francisco Javier Mayorga Castañeda, agrega que “por lo menos 87 mil hectáreas en Veracruz y Oaxaca resultaron afectadas por el paso de Stan”, sin contar Chiapas, porque “no se tiene aún la evaluación general”. En Veracruz hay 60 mil hectáreas dañadas de cultivos como maíz, caña de azúcar, árboles frutales y pastizales, y otras 27 mil hectáreas afectadas en Oaxaca, principalmente de maíz y árboles frutales.

El vocero adjunto del Departamento de Estado, Adam Ereli, señaló que Estados Unidos “ha ofrecido 100 mil dólares a la Cruz Roja para asistir a las víctimas del desastre”.

TPS para mexicanos

Pero Estados Unidos podría ofrecer mucho más ayuda. En 1998, otro huracán devastó Centroamérica. Se llamaba Mitch, diminutivo de Mitchell, o sea Miguel. El 5 de enero de 1999, el procurador general de Estados Unidos concedió un TPS (Protección contra la Deportación) por 18 meses a los hondureños indocumentados, considerando inhumano mandarlos de vuelta a un país devastado. Mitch destruyó 440 mil casas y 100 puentes. El TPS se ha extendido de año en año, porque “las condiciones que causaron el primer TPS siguen existiendo”.

El Departamento de Estado argumenta que “aunque hay progreso para recuperarse”, ha habido sequías, nuevos huracanes que “agregan problemas humanitarios, económicos y sociales”, a la devastación de Mitch, que hacen al país “incapaz de manejar el regreso de unos 105 mil nacionales”. Las repetidas catástrofes “han interrumpido la habilidad de Honduras de recobrarse”, y el país “carece de la estabilidad e infraestructura” para recibir a sus migrantes.

“Recientes desastres “han producido problemas de inseguridad alimenticia, desempleo y desplazamiento de ciudadanos”, agregan. Bill Clinton suspendió, por Mitch, las deportaciones de unos 450 mil Guatemaltecos, Hondureños, Salvadoreños y Nicaragüenses, y escuchó al presidente de Honduras, Carlos Flores Facusse, advertir que “una nueva ola de inmigrantes irán, caminando, nadando y corriendo, hacia el norte”.

Pero don Vicente no se ha puesto las pilas. Al contrario, dice que “Vamos a reponer todo lo perdido”; “tenemos los recursos”; “los trabajos ya empezaron”; “ya nos arremangamos la camisa, ya estamos en la etapa de reconstrucción y reparación de todos los bienes perdidos, vivienda, muebles o todo lo que se perdió, el ingreso, la cosecha, todo”, y “juntos de la mano todos vamos a salir adelante”. En resumen, “la reconstrucción va a ser total”.

Será desconfianza, pero nomás por si las dudas, debía pedir un TPS para que los jarochos, oaxaqueños, chiapanecos y poblanos de México del Norte puedan reconstruir sus estados sin que la Migra les resuelle en el cuello.