La decisión de ir a la guerra

Por Lee H. Hamilton *

En vista de las turbulencias recientes en el capitolio sobre el tema del rescate financiero, no pude evitar reflexionar que mientras existe gran incertidumbre sobre cómo va a reaccionar el congreso ante el plan económico de la Casa Blanca, existe también mucha incertidumbre sobre otro tema aun más serio: la guerra. Como están dadas las cosas parece que si el presidente la quiere, la obtiene.

Cuando se trata de tomar la decisión de ir a la guerra, desde la Segunda Guerra Mundial hasta ahora, el congreso se ha conformado con secundar las decisiones del presidente. Aunque es la institución que da voz a las preocupaciones de los americanos comunes, en décadas recientes el congreso ha estado más que dispuesto quedarse en la retaguardia frente a la autoridad presidencial Ha perdido la habilidad y la decisión política que le permitiría ser verdaderamente uno de los poderes del gobierno.

Esto es una lástima. Ir a la guerra es la decisión más importante que puede tomar un gobierno, porque significa que morirá gente joven. Esa decisión no debe ser tomada por una persona, aunque esa persona sea el presidente de Estados Unidos.

* Lee Hamilton es director del Centro sobre el Congreso en Indiana University. Fue miembro de la Cámara de Representantes de Estados Unidos durante 34 años.