Análisis global

Por Isaac Bigio

Palo por Palin

Cuando John McCain escogió a Sarah Palin como su compañera de fórmula, comenzó a trepar en las encuestas. Al principio muchos pensaron que la inclusión de una mujer (que además es madre) podría ayudar a que los republicanos capitalizaran a quienes querían votar por una dama (como Hillary Clinton) y ganaran apoyo en los electorados rurales.

Sostuvimos que la forma tan agresiva con la que Palin quería pinchar la llanta de Obama era un arma de doble filo. El partido del gobierno quería dar a sus rivales palo con Palin, pero podría acabar recibiendo palo por Palin.

Esto último es lo que está sucediendo. A ella se la acusó de utilizar su cargo público para abusar de él en una pugna familiar. Sin embargo, lo que más ha afectado a McCain es que ella ha empujado a su fórmula mucho más a la derecha, distanciándose del centro. 

A cambio de subir sus bonos en la base conservadora de su partido, McCain fue perdiendo audiencia dentro de electores medios, liberales, a quienes les disgustan las posiciones extremas que ella tiene contra el aborto, los derechos de los gays, la inmigración y la defensa de la ecología. Tampoco han sido muy simpáticas sus declaraciones en favor de la militarización y el uso privado de rifles.

Palin pudo haber empalagado a los ‘duros’, pero viene haciendo que McCain sean quien hoy pueda acabar recibiendo más palos.  

Efectos de la crisis Si la destrucción de las Torres Gemelas produjo el alza de la popularidad de Bush y el inicio de su guerra antiterrorista global, el desplome de Wall Street amenaza con tirar abajo al gobernante Partido Republicano.

Bush hoy debe hacer todo lo posible por evitar acabar como el Presidente más impopular de la historia de su país y como aquel que llevó a su nación al inicio de una debacle como la que ocurrió a fines de los años veinte.

La resistencia a Bush generó que en gran parte de América Latina la derecha que la gobernó en los noventas fuera substituida por gobiernos que van del centro a la izquierda.

La crisis hoy también podría hacer tambalear a los mandatarios conservadores de Francia e Italia, pero, sintomáticamente, podría hacer que el partido madre del conservadurismo mundial (el británico) desplazara del poder a los laboristas (el partido hermano de los demócratas de Estados Unidos, que ya no es capaz de ganar ninguna elección).

Por el momento la crisis no ha debilitado (más bien, ha fortalecido) a la izquierda latina, pero bien podría azuzar las divisiones internas, generar inflación y provocar su posterior socavamiento.

McCain, Obama y Palin

Algo que no muchos han resaltado es que esta es la primera vez en la historia de Estados Unidos en que tres de sus cuatro candidatos a la presidencia o a la vicepresidencia provienen de lugares que hoy no son estados de dicho país o que no lo fueron hace 50 años.

John McCain nació en el Canal de Panamá, lo cual lo hace geográficamente un latinoamericano, aunque vino al mundo en una base naval de Estados Unidos, y esta es la única nación con la cual él siempre se ha identificado y cuya lengua ha dominado.

Barack Obama nació en Hawai y Sarah Palin se crió desde bebé en Alaska. Estos dos territorios recién fueron incorporados a la unión como estados en 1959, y son los mismos que hoy no están ligados continuamente al resto de Estados Unidos.

Nunca una persona nacida en Sud o Centro América (como McCain), o en Oceanía (como Obama) ha piloteado una megapotencia. Tampoco nadie que viva en un estado por donde pasa el círculo polar ha llegado a la Casa Blanca.

Sea quien sea el ganador, por primera vez habrá en la Casa Blanca un miembro de la raza o del sexo que tradicionalmente han sido más segregados.

¿McCae? 

En toda la historia de Estados Unidos ningún presidente ha tenido una caída tan fuerte en su popularidad como su actual mandatario. El descrédito de Bush se acentúa porque no logra vencer en Afganistán y, sobre todo, porque está haciendo entrar a su país en la peor crisis económica de los últimos tiempos.

En estas circunstancias, resulta muy difícil para el partido de gobierno ganar las presidenciales. John McCain es el mejor candidato que han tenido los republicanos: tiene mucho prestigio personal y cierta independencia que lo hace atractivo. Sin embargo, él ha votado a favor de la gran mayoría de las propuestas de Bush y representa su continuidad.

McCain logró acercarse a Obama en algún momento. La elección de Sarah Palin, si bien pudo haberle proporcionado un inicial empuje (dada su condición de dama y ‘provinciana’), a la postre lo ha debilitado, pues ha empujado su prédica más lejos del centro y más cerca de la derecha dura.

McCain ha empezado a caer incluso en estados clave. Para recuperarse, está intentando demoler a Obama desde una perspectiva ultra-patriota y anti-liberal. Sin embargo, con ello más bien puede estar trabajando para su adversario al dejar de lado a amplios sectores de la población que quieren un cambio ante Iraq, la economía y el gran conservadurismo moral.