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  • Edición impresa de Noviembre 1, 2011

Corrupción: México lindo y “qué-herido”

Un alcalde que visita un parque de diversiones con su familia durante horas de trabajo y tal vez con dinero público es un ejemplo de los gobernantes que tiene el país azteca. La compra de 59 coches de lujo para obsequiar a los profesores, y después retractarse para decir que se sortearán, ha sido el cambio de opinión que ha causado la indignación social.

México es considerada a nivel mundial como una economía emergente. Los altos niveles de desigualdad socioeconómica han hecho que en determinadas etapas de su historia se estanque de tal manera que no le dejen crecer. Una de las principales causas de esta parálisis es su clase política. El calificativo de tercer mundo podría ser perfectamente aplicado a ella.

Un claro ejemplo es la polémica desatada en Nuevo León (al norte del país), donde el gobernador Rodrigo Medina de la Cruz, ha tenido que explicar su visita con su familia al Centro de Diversiones Disney’s Hollywood Studios, durante horas de trabajo y que, incluso pudo haber sido costeado con dinero público. La crítica fue también en el sentido de que el mandatario se había ido a pesar de que se habían registrado más de 1,300 homicidios violentos y cerca de 2,000 robos de autos por mes.

El viaje de Medina de la Cruz es un acto de humildad comparado con las 59 Hummers de lujo que adquirió en 2008 Elba Esther Gordillo, presidenta vitalicia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), por un precio de 370 millones de pesos.

La mujer más poderosa de México y líder del sindicato más grande de Latinoamérica argumentó que los coches eran para que sus maestros anduvieran “en un buen auto”. Al advertir de la enorme controversia que causaría su millonaria adquisición, terminó declarando que las iba a sortear entre los profesores para mejorar la infraestructura de diez escuelas por cada una de las 32 entidades del país. De los ganadores y de la entrega de las Hummers poco se supo.

El ex presidente mexicano Vicente Fox, que estuvo durante el periodo de 2000-2006 fue durante todo su sexenio, punto de controversia por diversas compras ‘sospechosas’, como toallas que supuestamente costaron 4,000 pesos, y que provocó que le llevaran a investigaciones periodísticas con una exigencia de indagatoria policial. Todo decantó en el silencio político.

Desvío de dinero, ambición política, pensamiento tercermundista. Nadie sabe el origen de tales acciones. Lo que sí se puede verificar, es que la clase política mexicana no está para crear leyes, hacer reformas o simplemente ver por el desarrollo del país, sino más bien para reflejar su capacidad de gobernar con una medida que se puede referir al nivel de Disney y al tamaño de una Hummer.

 


 

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