Vivimos en tiempos mágicos y en éste reino mágico, el temor es un hechizo que nos mantiene a todos en el reino de la oscuridad. Es tiempo de recordar que en Adviento se celebra la venida de paz y luz al mundo.

Para que la paz permanezca con nosotros, tenemos que trabajar en la justicia, por lo tanto venciendo al temor. El temor está basado en lo que ignoramos, y por no tener conocimiento, se nos dice un sin número de cosas, y las creemos.

Como no confiamos en nuestro corazón y seguimos escuchando los medios de comunicación sentimos temor por la guerra bioquímica, las amenazas nucleares y los ataques terroristas y al pensar en ésto la alternativa es aislarnos y buscar la protección de nosotros mismos. La gente que vivió bajo el régimen Nazi o el gobierno de tiranos ha pasado por ésto, y el tirano de turno tomó ventaja de su miedo y los sometió aún más bajo su poder.

Me pregunto qué habría ocurrido si la gente de aquel tiempo hubiera decidido vivir sin miedo. Tal vez por la sola fuerza de la cantidad y actuando en buena fe hubieran vencido.

Tememos no solo las cosas grandes, también tememos no tener éxito en la vida, tememos a la pobreza, la enfermedad y el no ser aceptados. La vida diaria está llena de temores que nos convierten en cobardes a diario, ya que no nos atrevemos a vivir la vida de acuerdo a la conciencia, sino por el contrario nos acomodamos a las normas establecidas por los poderosos.

Por nuestro temor no trabajamos a diario por la justicia y los problemas aumentan por la pobreza y violencia que hemos ayudado a acumular. Tenemos que tomar una posición. Si tememos, no trabajamos por la paz y la justicia, por el contrario nos escondemos y dejamos que el terror crezca en proporciones mágicas hasta que cubre todo y a todos.

En el reino de la magia, solo el amor vence el hechizo.

Hagamos que el año 2003, sea un tiempo de amor y el camino hacia la paz porque en nuestra vida diaria hemos caminado hacia la justicia. Miremos en nuestro corazón en qué forma somos injustos con los que nos rodean y tengamos el valor de cambiar. Que haya paz en la tierra como el Señor quiere. Recibamos el regalo de su amor y su luz, que aleja la oscuridad y el egoísmo. Sometámonos a su reino de justicia y amor para todos. Feliz Navidad y un Nuevo Año de Paz para Todos!