Al borde de la extinción los pueblos originales de Colombia

El conflicto armado en Colombia está extinguiendo a los nukak, uno de los últimos pueblos nómadas del mundo; además, veintidós de los 54 pueblos indígenas de la Amazonía viven en alto riesgo por el conflicto armado, según la Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos (Aldhu).

Algunas de esas etnias cuentan menos de 1.000 personas (unas, incluso, menos de 100) y podrían correr la suerte de las 90 tribus que, por las enfermedades, los colonizadores y los caucheros, desaparecieron a lo largo del siglo XX; solo que ahora la culpa es de la guerra.

Esta información aparece en 'La agonía del jaguar: Derechos humanos de los pueblos indígenas de la Amazonia colombiana'.

El informe es el resultado de un trabajo de un año y medio que se hace por primera vez en el país: el proyecto de Promoción y Protección de los Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas de la Amazonia Colombiana, con auspicio de la Unión Europea.

Indígenas de las comunidades, capacitados por Aldhu, han recorrido la región compilando información sobre la situación de sus 98.580 habitantes, hablando en Arawak, Tukano, Makú-Puinabe, español y otra decena de lenguas con viejos capitanes y taitas, con mujeres y niños que les han permitido sistematizar los horrores traídos por los grupos armados y la coca en los últimos cinco años a los 403.000 kilómetros cuadrados más preciosos y abandonados del país.

Viajan contando una historia llamada 'Un mundo de derechos para el pueblo Yaraoni, la gente ala de mariposa'. Es una cajita de cartón azul, primorosamente impresa, con un mapa de la aldea de este pueblo imaginario y varias cartillas y postales que son una aplicación a los indígenas y su situación. Con el material, promueven estos derechos y educan a las comunidades, a la vez que recolectan los datos que han servido de base para el estudio.

Entre 1999 y el 2003, cerca de 300 indígenas han sido asesinados. Según los cálculos de Aldhu, eso representa una tasa de de 276,9 por cien mil habitantes, más de cuatro veces y media la tasa nacional. Cerca de una quinta parte eran autoridades, mamos y capitanes.

Se ha certificado el desplazamiento por la violencia de 1.725 indígenas. Esto es, 1,74 por ciento de la población indígena amazónica, unas tres veces más que el promedio nacional del 2002.

Un total de 41 indígenas, de 12 pueblos, han sido desaparecidos. Dos médicos tradicionales y seis promotores de salud han sido asesinados. Minas antipersonales, como las que siembran la carretera entre Mitú y Monfort, en Vaupés, han cobrado varias víctimas.

Por lo pronto, los promotores indígenas capacitados por Aldhu siguen recorriendo los ríos de la Amazonía con las cartillas de los derechos del imaginario pueblo Yaraoni, recolectando datos y ayudando a las comunidades a enfrentar al peor aporte del progreso: la guerra.