| - Soy un señor encumbrado,
- ando mejor que el reloj,
- me levanto muy temprano
- y me acuesto a la oración.
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- El sol.
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- Sin ser albañiles
- fabricamos cuartos,
- y aunque hacemos medias,
- sin tejer estamos.
- Uno tras el otro
- vamos a compás,
- y así que pasamos,
- no volveremos más.
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- Los minutos.
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- En la calle me toman,
- en la calle me dejan,
- en todas partes entro,
- de todas partes me echan.
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- El polvo.
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- Somos doce hermanas
- grandes y pequeñas,
- no usamos zapatos,
- pero usamos medias;
- hotel no tenemos,
- pero la pasamos
- de prisa, de prisa,
- siempre dando
- cuartos.
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- Las Horas.
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- Siempre quietas,
- siempre inquietas,
- durmiendo de día,
- de noche despiertas.
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- Las estrellas
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- Tengo lecho
- y no me acuesto;
- tengo un curso
- y no soy maestro.
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- El río
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- Dime si lo sabes
- ¿qué es la cosa aquella
- que te da en la cara
- y no puedes verla;
- que empuja sin manos
- y hace andas sin ruedas;
- que muje sin boca
- y corre sin piernas?
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- El viento.
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- Soy amiga de la luna,
- soy enemiga del sol;
- si viene la luz del día,
- alzo mi luz y me voy.
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- La luciérnaga.
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- En un pupilaje estrecho
- dos hermanitas están,
- en dos conventos iguales
- que rige un mismo guardían.
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- Los ojos.
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- Un galán yo conocía
- que daba y no tenía.
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- El reloj.
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- Casa con dos cuartos,
- nueva cada mes,
- llena está sin gente,
- adivina qué es.
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- La luna.
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- Unas regaderas
- más grandes que el sol,
- con que riega el campo
- Dios Nuestro Señor.
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- Las nubes.
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