Shirin Ebadi premio Nobel de la paz, denuncia abiertamente violaciones de acuerdos internacionales

Estados Unidos viola el derecho internacional utilizando los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington como "pretexto", estima la abogada iraní Shirin Ebadi en el discurso que pronunció el pasado miércoles en Oslo, después de recibir el premio Nóbel de la Paz.

“En los dos últimos años, algunos Estados violaron principios universales y los derechos humanos utilizando los acontecimientos del 11 de septiembre y la guerra contra el terrorismo internacional como pretextos”, precisó apuntando esencialmente y de manera apenas disimulada a Estados Unidos.

En su discurso, Shirin Ebadi menciona también el caso de los cientos de prisioneros encerrados por Estados Unidos en Guantánamo: “sin la protección prevista por las convenciones internacionales de Ginebra, por la Declaración Universal de los Derechos Humanos y por los textos de las Naciones Unidas sobre los derechos civiles y políticos".

Distinguida por el comité Nobel por su compromiso en favor de los derechos humanos, por los derechos de las mujeres y de los niños en Irán, país considerado por el presidente estadounidense George W. Bush como perteneciente al "eje del mal", Shirin Ebadi, de 56 años, denuncia también la doble moral de los países occidentales.

"¿Por qué durante los últimos 35 años, decenas de resoluciones de la ONU relativas a la ocupación de los territorios palestinos por el Estados de Israel no han sido aplicadas rápidamente?", pregunta.

Mientras que en los últimos 12 años, el Estado y la población de Irak han sido objeto de un ataque, un asalto militar, sanciones económicas y, para culminar, una ocupación militar, la primera por recomendación del Consejo de Seguridad y la segunda, a pesar de la oposición del Consejo de Seguridad", prosigue, evocando la guerra del Golfo de 1991 y la intervención británico-estadounidense este año contra el régimen de Saddam Hussein.

El premio consiste en un diploma y una medalla de oro, además de un cheque de 10 millones de coronas suecas (1,12 millones de euros).

El rey Harald de Noruega no estará presente debido a que acaba de ser operado de un cáncer de vejiga.