¿Qué es la codependencia?

Por Karen V. Viveros • LaCasa of Goshen, Inc.

La codependencia es una enfermedad que se caracteriza por la falta de identidad propia. La persona codependiente pierde la conexión con lo que siente, necesita y desea. A veces se comporta de manera dulce y agradable aunque no lo sienta buscando aceptación, cree que su valor como persona depende de la opinión de los demás, por ende dan más importancia a los demás que a sí mismo. Esto hace que se cree un YO falso, pues en realidad no está consciente de quién es y está tan desconectado de sus propios sentimientos que asume la responsabilidad por las acciones de los demás.

La codependencia tiene sus orígenes en las familias que no son unidas o familias disfuncionales y convierte a los demás miembros de esa familia en personas súper vigilantes. Al estar el ambiente familiar tan lleno de estrés debido a la violencia, la adicción al alcohol o drogas, la persona codependiente enfoca su atención hacia su alrededor para defenderse de algún peligro real o imaginario.

Pareciera noble ayudar a otras personas que se están autodestruyendo, como lo hacen las esposas de alcohólicos, drogadictos y adictos al juego, sin embargo nos olvidamos de ayudar a los codependientes.

El codependiente vive un tipo de amor patológico, de obsesión, destructivo, y nada de esto le produce paz interior ni crecimiento espiritual, no lleva a la felicidad al contrario crea amargura, angustia, enojo y culpabilidad irracional. El dolor en la codependencia es mayor que el amor que se recibe.

Otra de las características de la persona codependiente es que no confía en la otra persona a la que trata de influir, es por ello la persigue, la controla, le dice lo que tiene que hacer, etc.

La codependencia aparenta ser amor pero es egoísmo, mutua destrucción, miedo, control, relación condicionada: “Te amo si cambias”, y si no haces lo que te digo te recrimino, reprocho y me siento tu victima. El codependiente es manipulado la mayor parte del tiempo.

La persona codependiente permite tanto que no reconoce el abuso cuando lo sufre. Tiene una autoestima tan baja, que ya no se da cuenta que están abusando de ella, por ello necesita seguir dando para no sentirse culpable.

Apuntes tomados en parte de la conferencia de la Dra. Doris Amaya, psicóloga (Miami, FL. 1996) y del libro “Homecomig” de John Bradshaw.