Intelectuales del mundo unidos a Chávez

Por Humberto Márquez

CARACAS, dic (IPS) - Centenares de intelectuales y artistas de los cinco continentes crearon una red de “defensa de la humanidad”, tras congregarse en la capital de Venezuela en respaldo del proceso político liderado por el presidente Hugo Chávez.

El denominado “Llamamiento de Caracas” propone “pasar a la ofensiva contra el impacto devastador de las acciones imperialistas” en el mundo, así como para enfrentar “el pensamiento único de la globalización neoliberal, promovido por la potencia hegemónica” que es Estados Unidos.

En primera contrapartida, Chávez donó los 250.000 dólares que trajo consigo el premio Muammar Gaddafi a los Derechos Humanos que le otorgaran recientemente en Libia, a modo de impulso a esta red de intelectuales “que vaya conformando una fuerza crítica y creadora”, a la que pidió definir “un plan, una estrategia y unos actores combinados y conscientes”.

A la cita acudieron, sin embargo, casi 300 figuras de medio centenar de países, entre ellos el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, de Argentina, el poeta y ex sacerdote y ex guerrillero Ernesto Cardenal, de Nicaragua, el economista Theotonio dos Santos, de Brasil, los escritores Alfonso Sastre y Ramón Chau, de España, Manuel Cabieses, de Chile, y el ministro de Cultura de Cuba, Abel Prieto.

También participaron artistas de la talla del cantautor cubano Pablo Milanés, el actor estadounidense Danny Glover, el cantante puertorriqueño Danny Rivera, el poeta egipcio Sein El-Abdin Fouad, e historiadores como la chilena Marta Harnecker y el australiano David Deutschmann.

Además, políticos de izquierda como el diputado argentino Miguel Bonasso y el nicaragüense Tomás Borge, Fidel Castro Díaz-Balart, hijo del presidente cubano, y militantes antglobalización como el hispano-francés Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique, y el brasileño Bernard Cassen, de la red Attac que reclama impuestos a la especulación financiera global.

El ministro venezolano de Cultura, Francisco Sesto, dijo que, si bien el dispositivo material estuvo a cargo de Venezuela e informó que costó 2,6 millones de dólares, su similar de Cuba se ocupó de tareas “organizativas y éticas” durante la convocatoria.

La reunión, explicó Sesto, no buscó una organización definida sino impulsar el contacto permanente entre los participantes para tejer una red que mantuviese en contacto sus trabajos, lo que recogió la declaración final, que pidió una “red de redes” que vincule los trabajos de acción cultural y movilización popular.

“Es fundamental contrarrestar la propaganda de los centros hegemónicos y difundir los proyectos de desarrollo populares para que puedan convertirse en referentes para la construcción de utopías que impulsan la historia”, señaló el texto.

La realidad venezolana, dice otro aparte, “demuestra que la movilización popular puede defender grandes transformaciones”, y por ello “resulta necesario movilizar la solidaridad con Venezuela, Cuba y todas las causas populares del mundo”.

Por grupos, los asistentes visitaron en varias zonas de Venezuela instalaciones donde se desarrollan programas que son bandera del gobierno de Chávez, como los de alfabetización de adultos, distribución de alimentos subsidiados y el programa de salud primaria “Barrio Adentro”, en el que participan miles de médicos cubanos.

En las mesas de trabajo, los participantes exigieron que los países industriales salden la deuda representada por los pasivos ambientales en el planeta y respaldaron la eliminación total de las armas nucleares.

Rechazaron el ALCA (la propuesta de crear el Area de Libre Comercio de las Américas, que promueve Estados Unidos), como expresión de “hegemonía, neocolonización y anexión de América Latina”, y en su lugar pidieron reducir las desigualdades entre países del continente.

Postularon, además, que “la soberanía conlleva el derecho de cada país para escoger democráticamente su modelo de desarrollo y para oponerse a la imposición de modelos y programas económicos del extranjero”.

Es indispensable, según los textos surgidos del encuentro, “que los pueblos tengan pleno acceso a una comunicación plural, horizontal y simétrica que les garantice participar en un verdadero diálogo e intercambio de información y valores”.

La conferencia saludó la iniciativa impulsada por Chávez de que los países del Sur en desarrollo se doten de sus propias redes y servicios de televisión.

“La concentración de la propiedad de los medios masivos de comunicación convierte la libertad de información en una falacia. El poder mediático, al servicio del proyecto hegemónico, distorsiona la verdad y fomenta la discriminación”, se asentó.