El reto de Calderón en Oaxaca

Por: Santiago David Távara

El primer reto del nuevo presidente mexicano Felipe Calderón será resolver el conflicto en el sureño estado de Oaxaca, donde cinco meses de enfrentamientos entre miembros de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) y la Policía Federal Preventiva (FPF) han dejado por lo menos 17 muertos, decenas de heridos y unos 160 detenidos.

Las movilizaciones masivas de la APPO por mejoras salariales para los profesores y demandas para la renuncia del gobernador Ulises Ruiz, han generado actos de apoyo en comunidades mexicanas en ciudades estadounidenses como Los Ángeles y Chicago, incluso con peticiones de un boicot de tres días al envío de remesas.

Los mexicanos, que representan casi el 70 por ciento de los 42 millones de hispanos en Estados Unidos, ven con preocupación las imágenes de la televisión que muestran a policías federales con tanquetas antimotines que buscan restablecer el orden frente a manifestantes armados de piedras, palos y bombas molotov que defienden edificios ocupados a la fuerza.

La organización de derechos humanos Amnistía Internacional (AI) y el relator especial de Naciones Unidas sobre derechos de los indígenas, Rodolfo Stavenhagen, han denunciado la presencia de grupos paramilitares y han exigido datos oficiales sobre el número de muertos y heridos, así como información sobre la situación de los detenidos y los cargos que enfrentan. 

El conflicto está ahora adquiriendo dimensiones judiciales con el arresto de líderes y manifestantes de la APPO, pero se requiere de soluciones más profundas que solamente procesos legales o medidas policiales. 

La situación en Oaxaca muestra las divisiones en México tras la ajustada derrota electoral del izquierdista Manuel López Obrador, que el pasado 21 de noviembre fue proclamado por sus seguidores como “presidente legítimo” y ha insistido que Calderón le “robó” la elección.

Tras siete décadas de dominio político del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y la transición democrática sin grandes logros del saliente presidente Vicente Fox, la esperanza es que Calderón desactive con mucho tino la bomba de tiempo en Oaxaca para evitar que explote y se esparza a otros sectores del país.

Calderón tiene ahora en sus manos la oportunidad de demostrar la gobernabilidad de México y su capacidad de negociación y liderazgo en búsqueda de soluciones evitando frases simplistas como las del propio gobernador Ruiz quien, rodeado de policías, dijo en días recientes que en Oaxaca “esto se está normalizando”.

Amigo lector de La Columna Vertebral, llama a La Línea de Ayuda de la Fundación Self Reliance 1-800-473-3003 para información de servicios en tu comunidad, es gratis, confidencial y en español.