El Puente Uniendo

TOMA DE PROTESTA

Por: José Emilio Cruz Luna

El Pasado 20 de Noviembre fue día conmemorativo del 96 aniversario de la revolución mexicana. El zócalo capitalino una vez más fue el digno escenario de un hecho histórico y sin precedentes.

El Licenciado Andrés Manuel López Obrador tomó protesta como Presidente Constitucional Legítimo de los Estados Unidos Mexicanos. El día 11 de Agosto del año en curso en el diario internacional The New York Times se publicó el resumen. “Recontar para llegar a la democracia”. Veamos por que más de 17 millones de mexicanos aprueban este proyecto y avalamos la pasada designación.

 

RECONTAR PARA LLEGAR A LA DEMOCRACIA

Por Andrés Manuel López Obrador

Publicado en The New York Times Agosto 11, 2006

En México no había habido desde 1910, año de otra elección controvertida, tanta tensión política.

Las más grandes manifestaciones de nuestra historia son prueba diaria de que millones de mexicanos exigen una cuenta clara de la elección presidencial que tuvo lugar el mes pasado. Mi opositor, Felipe Calderón, tiene actualmente una ventaja insignificante de 243 mil votos, cuando la votación total fue de 41 millones. Sin embargo, aún no se puede declarar un presidente electo.

Infortunadamente el Tribunal responsable de calificar los resultados de la elección torció los deseos de muchos mexicanos y se rehusó a aprobar el recuento total. En lugar de ello, su resolución corta de miras el sábado pasado fue para abrir y recontar sólo 9 por ciento de las casillas.

Esto es claramente insuficiente en una elección nacional en donde el margen es menor de un punto porcentual ­ y en donde el mismo Tribunal acepta la evidencia de errores aritméticos y fraude, aceptando que ha habido errores en casi 12 mil casillas en 26 estados.

No está de más repasar la historia de esta elección. Durante meses los votantes fueron sujetos a una campaña de miedo. El Presidente Fox, quien apoyó a Calderón, le dijo a millones que había que cambiar el jinete, no el caballo ­ en clara descalificación a las políticas sociales de apoyo a los pobres y desposeídos que estaban en el centro de mi campaña. Grupos de empresarios gastaron millones de dólares en anuncios de radio y televisión anunciando una crisis económica si yo resultaba ganador.

Los programas sociales del gobierno se dirigieron hacia estados clave con la expectativa de obtener votos para Calderón. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo llegó a advertir que esas acciones podrían influir en los votantes de manera incorrecta. En donde el apoyo a nuestra Coalición es fuerte, a los solicitantes de programas sociales se les requirió entregar su credencial de elector, quitándoles así el derecho a votar.

Y luego vino la elección. Las encuestas previas mostraban a nuestra Coalición a la cabeza o empatada con Calderón, del Partido Acción Nacional. Tengo la convicción de que el día de la elección hubo manipulación directa de votos y actas.

Las irregularidades se hicieron evidentes en decenas de miles de actas. Sin un recuento claro, México tendrá un Presidente que carecerá de la autoridad moral para gobernar.

La opinión pública comparte nuestro diagnóstico. Las encuestas muestran que cuando menos un tercio de los votantes creen que hubo fraude en la elección y la mitad apoya un recuento total

Y aun así el Tribunal Electoral ha acordado un recuento inexplicablemente restrictivo. Esto desafía a la inteligencia, ya que si la alteración de actas fue extensiva, el resultado podría cambiar con unos cuantos votos por casilla.

Nuestros tribunales ­en contraste con los de Estados Unidos­ han estado tradicionalmente subordinados al poder político. México tiene una historia de elecciones corrompidas, en las cuales la voluntad de la gente ha sido reprimida por los ricos y poderosos. Todos esos reclamos se han acumulado hoy en la conciencia nacional y esta vez no vamos a huir del problema. Los ciudadanos que se agrupan en torno mío en una protesta pacífica en el Zócalo, la plaza central de la capital, están clamando con claridad: Ya basta.

En el espíritu de Mahatma Ghandi y del Rev. Martin Luther King hijo, queremos que nuestras voces se oigan. No tenemos los millones para gastar en los medios para nuestra causa. Sólo podemos comunicar nuestra demanda de contar todos los votos con una protesta pacífica.

Después de todo, nuestro fin es fortalecer, no dañar las instituciones de México, forzándolas a tener mayor transparencia. La credibilidad de México en el mundo sólo aumentará si se aclara el resultado de esta elección.

Necesitamos la buena fe y el apoyo de aquellos en la comunidad internacional con algún interés personal, filosófico o comercial en México para animarlo hacia lo justo y permitir un completo recuento de votos que muestre que de verdad la democracia está viva en esta República.