A medida que llegamos al final del año 2005, se ven en el horizonte señales de esperanza. En medio de la violencia se está despertando la conciencia del mundo. La naturaleza misma ha contribuido a alertarnos que estamos llegando a un punto de no retorno.

En lugar de sentirnos derrotados por la acumulación de dolor y tragedias, podemos mirar a la compasión y el amor demostrados en todos los lugares donde la tragedia golpeó las vidas de la gente. Aunque los malos tiempos sacan lo mejor y lo peor de las personas, creo que en este año hubo más individuos que se sintieron impelidos a darle una respuesta personal a los que estaban sufriendo.

La guerra no ha parado. Los sobrevivientes de Katrina se verán afectados por muchos años y hasta este momento los cuatro miembros de CPT continúan cautivos en Irak. Podríamos así continuar citando las muchas cosas que van mal en el mundo; sin embargo, más y más personas se han organizado para protestar por la guerra y sus consecuencias. Estamos ahora más conscientes de la relación entre la forma de vida del Norte y como eso afecta la forma de vida, tornándola en muerte en el Sur.

La necesidad que tenemos de más gas y petróleo nos ha hecho dependientes de los mercados que se encuentran controlados militarmente. Esta forma de opresión eventualmente trae represalias. Este es un planeta pequeño de múltiples interconexiones y solo ahora nos damos cuenta lo que los indígenas de varias regiones han sabido por muchos siglos. Para ellos, salvajes son aquellos seres humanos que violan las leyes de la naturaleza. No hemos sido buenos estudiantes y solamente ahora hemos empezado a comprender que no es suficiente tan solo hablar del medio ambiente. Tenemos que mirar nuestra vida diaria con nuevos ojos. Tenemos que descubrir nuevas formas de hacer las cosas y este año ha sido una oportunidad para pensar y crecer.

Katrina nos mostró como hemos arruinado el medio ambiente en forma tal que no se puede reparar fácilmente y las vidas de los individuos lastimados por la tragedia también se han roto por los años de abuso y negligencia. De repente nos dimos cuenta que había gente lastimada en muchos lugares y no lo sabíamos.

Los actos de preocupación y cuidado en el momento de la tragedia de Katrina han comenzado una acción que no se detiene, de cuestionamiento de un sistema que permite que ocurran situaciones como esta. Es la conciencia misma que pide ahora que se detenga la guerra y la violencia generada por las fuerzas de la globalización, la acumulación y la ambición.

Por lo tanto hay esperanza de que el Nuevo Año 2006, nos dará nuevas fuentes de aprendizaje y crecimiento.