No macha pero talacha

Jorge Mújica Murias • México del Norte

Por años, las cartas “No Match” le han costado el empleo a miles de trabajadores, pese a que el Seguro Social dice que no quiere provocar despidos. El Seguro manda las cartas cuando le brinca un número que no corresponde a un nombre. Por ejemplo, cuando un inmigrante indocumentado se compra una tarjeta del Seguro en el Parque McArthur en Los Ángeles, o en la calle 26 en Chicago. O también cuando a Jorge Mújica Murias el patrón lo registra como Jorge Murias. O cuando alguno de los dos lo registra como Jorge M. Murias, por aquello de que los gringos no entienden que nosotros si tenemos madre y nos ponen el apellido paterno como “middle name”. O cuando a Petronila Pérez se le olvida que ya se casó y según la costumbre gringa, ya no tiene ni mamá ni papá, sino solamente suegro, y se llama Petronila López.

La carta No Match dice que el patrón no debe despedir al trabajador, pero si el indocumentado anda organizando sindicatos o ya tiene 20 años en la chamba, antigüedad con un salario más o menos y tres semanas de vacaciones, el patrón igual lo despide, contrata otro indocumentado de una agencia de trabajadores eventuales, le paga el salario mínimo y se ahorra una lanota. Solo la acción sindical o de grupos comunitarios ha podido detener estos despidos.

Pero hace una semana el Secretario de Seguridad Nacional Michael Chertoff publicó en el The New York Times, la advertencia de que Inmigración se alió con el Seguro Social, para que los despidos se hagan obligatorios al recibirse una No Match.

Mas rápido que de inmediato, pasaron de la amenaza a la acción. En Chicago, el Hotel Conrad Hilton le mandó una cartita a 26 de sus trabajadores, dándoles un plazo de una semana para “arreglar sus papeles” bajo pena de despedirlos. Al otro día anunciaron en los pizarrones de la empresa que “Our hiring policy is simple. WE FOLLOW THE LAW!” (Nuestra política de contratación es simple: ¡APLICAMOS LA LEY!). El mensaje agrega que “Esta compañía contrata solamente trabajadores legales, ciudadanos de Estados Unidos o nacionales y no ciudadanos con autorizaciones válidas de trabajo, sin discriminación”.

Te arreglas o te arreglo

El Hilton compró hace poco el hasta entonces Hotel Meridian, y participa en el Basic Pilot Program (Programa Piloto Básico) del Departamento de Seguridad Nacional y el Seguro Social, que “ayuda a los patrones a verificar la elegibilidad de todos los trabajadores nuevos”. A eso se refiere Chertoff en el New York Times.

Pero el Hilton no dijo en dónde “se arreglan los papeles”, así que los empleados, tan rápidos como el hotel, se fueron al Centro de Trabajadores de La Villita. Ahí no se “arreglan papeles”, pero en dos días le arreglaron al Hilton una lluvia de telefonazos y faxes y mentadas de medio Estados Unidos, reclamándoles por sus poco sanas intenciones. “Trabajamos fuertemente para lograr que el Meridian fuera un hotel de primera y lo logramos”, dicen los trabajadores, “pero la nueva propietaria, en vez de agradecerlo, decidió verificar sus Seguros Sociales”.

Media docena de organizaciones de Chicago apoyan a los trabajadores y les consiguieron abogado, Christopher Williams, quien le advirtió a la Directora de Recursos Humanos del Conrad que “puede estar violando” el Programa Piloto, porque “los patrones deben verificar la elegibilidad de los trabajadores al contratarlos. Los participantes del Programa Piloto están limitados a verificar la elegibilidad de los nuevos trabajadores, y sólo en un plazo de tres días después de que llenen la forma I-9”.

Según Williams, el acuerdo firmado con Seguridad Nacional dice que los patrones no pueden discriminar trabajadores verificando sus papeles selectivamente, y “el programa no se puede usar para volver a verificar la elegibilidad para el trabajo”. Por último, señala que “las bases de datos del Seguro Social han probado ser ineficientes y poco efectivas”, cuestión reconocida por el gobierno mismo.

Como quien dice, nada nuevo bajo el sol. El gobierno Bushiano dale que dale contra los inmigrantes, y los inmigrantes dale que dale por no dejarse. Por de mientras, las llamadas, cartas y faxes lograron que a los trabajadores del Conrad les amplíen el plazo para “arreglarse”.

Para ayudar en la causa, péguele una llamadita a Cheryl Wilcox-Long, al (312) 327-0651.