Los abrazos: sus beneficios y sus señales ocultas

(CL) — Al igual que los inagotables besos, ceñir y estrechar entre los brazos a alguien es una de las muestras universales de cariño. Existen un sinnúmero de abrazos, inclusive algunos que todavía no se han inventado o no se les ha otorgado un nombre popular, y, al parecer, cada uno de ellos nos dan ciertas señales sobre lo que pretende una persona con otra.

Cuando una persona abraza a otra, la autoestima de ambas se engrandece. Esto sucede porque las personas se sienten merecedoras de cariño — quizás un afecto que no han sentido en cierto tiempo— y porque lo que se experimenta a través de la piel es mucho más importante de lo que la mayoría de las personas cree.

Píenselo por unos segundos, ¿cuáles son los beneficios de un abrazo?

• Abre las puertas a las sensaciones de bienestar.

• Retrasa el envejecimiento y reduce el apetito. Aquellas personas que abrazan o son abrazadas con regularidad se mantienen jóvenes más tiempo y se nutren del amor de las otras personas, en vez de sustituir dicho vacío con el amor — excesivo — por la comida.

• Preserva en condición física los músculos de los brazos y los hombros.

• No exige un ambiente en particular, ya que en todo sitio uno le puede otorgar un abrazo a una persona. Esto crea la sensación de que todos somos parte de algo y beneficia, de manera general, el ánimo de la sociedad.

• Es una medicina que alivia problemas físicos y emocionales. Un abrazo puede eliminarle una depresión a una persona y hacer que el sistema de inmunidad de la misma se fortalezca, haciéndola sentir más vibrante y quitándole la tendencia a enfermarse.

Pero en ciertas ocasiones, y casi siempre por equivocación, una persona puede tomar parte activa en una situación desagradable al recibir un tipo de abrazo para el cual no estaba preparado (a). La realidad es que cada uno de los abrazos que existen en nuestra sociedad ­de hermandad, de amistad, de compañerismo profesional, de atracción sexual, entre otros­ nos dicen algo bastante concreto sobre la otra persona: si una persona te quiere, si otra, simplemente, está aparentando quererte o si otra está enloquecida por ti, etcétera. Un claro ejemplo puede ser el del abrazo de amistad y cómo se diferencia con el abrazo sexual: mientras el primero no sugiere nada en lo absoluto, el segundo ni siquiera se puede dar en público. Uno de los clásicos problemas ocurre cuando una persona que consideramos como un amigo (a), mezcla las señales de nuestro contacto físico y quiere proceder a abrazarnos con una tonalidad sexual.

Sentir el afecto físico de nuestros seres queridos es una pieza fundamental para poder acoplarse, positivamente, a los distintos niveles socio-culturales en los cuales nos desenvolvemos. Apóyese en los siguientes tres puntos para que tenga confianza a la hora de dar un abrazo y al momento de captar las señales que vienen cuando le dan un abrazo a usted:

• No tenga miedo a abrazar ni a hallarse intimidado por ello. Cuando lo tenga, pregúntese si existen personas en el mundo que no necesitan experimentar el contacto físico de sus seres queridos y, por sobre las demás cosas, que no quieren mostrar ese cariño ante los demás.

• Recuerde que, a menudo, es más difícil saber recibir un abrazo que otorgarlo. Esto es porque un abrazo tiene un sorprendente efecto terapéutico ­ya que produce un sentido de compañía­ y, por lo general, nuestra sociedad ha querido, sobre todo en las últimas décadas, valorar el individualismo.

• Diversas publicaciones han señalado que los seres humanos necesitamos cuatro abrazos al día para subsistir. Parece ser una exageración, pero es que la piel es el órgano más grande que tenemos y abrumarlo con cariño mediante el contacto físico de los abrazos parece ser, más que una ayuda para la longevidad, una necesidad.