Entre protestas, OMC comienza y termina su reunión

En medio de ruidosas protestas, la Organización Mundial de Comercio (OMC) inició ayer seis días de deliberaciones, y su director general Pascal Lamy pidió a los negociadores entrar a la “guarida del tigre” y arriesgarse a obtener resultados de la empantanada discusión comercial global.

Lamy dijo también que los negociadores debían dejar de lado tanto el lenguaje burocrático, como la fantasía que todos los obstáculos se resolverían por arte de magia e indicó que quien “nada arriesga, nada gana”.

La jornada fue inaugurada en un centro de convenciones de Hong Kong, mientras en las calles miles de activistas se manifestaron contra la OMC, a la que responsabilizan por aperturas indiscriminadas de mercados de países pobres.

Decenas de agricultores y pescadores de países asiáticos con la cabeza cubierta con un pañuelo rojo intentaron llegar hasta las cercanías del centro donde se reúnen los ministros, pero la policía antimotines les cerró el paso a unas pocas cuadras de distancia.

La pelea principal la dieron las naciones en desarrollo, las cuales demandan a los países ricos eliminar los subsidios que dan a sus productores agrícolas y que retiren los aranceles a la importación de esos productos desde las naciones pobres.

Estados Unidos y la Unión Europea (UE), el bloque de 25 naciones del Viejo Continente, dicen que para dar tal paso necesitan mayor acceso al mercado de productos industriales y de servicios de los países en desarrollo.

Lamy dijo en el discurso “Hoy lo que necesitamos son negocia-dores audaces, abiertos y dis-puestos a asumir algunos riesgos, como partes inte-resadas aboca-das al éxito.

Se prevée que los países miembros de la OMC lleguen a una liberalización comercial global para 2006 y no han avanzado en el tema agrícola, donde ha habido varias propuestas de lado y lado.

Importantes grupos no guber-namentales destacan que cada año que pasa sin que se resuelva el tema agrícola significa millones de dólares en pérdidas para agri-cultores de Africa, Asia y América Latina. Los subsidios que dan las naciones ricas a sus productores provocan una sobre-producción que se exporta a bajos precios a los países en desarrollo, bloqueando a los productores locales.