El mismo Dios, creador de todas las cosas en el universo, envió a Su Hijo para que estuviera con nosotros y nos enseñara acerca del amor y la fe. Los ángeles que le precedieron cantaban diciendo: Paz en la tierra para aquellos de Buena voluntad”. El vino a enseñarnos a amarnos unos a otros y amar a Dios. En esta época del año recordamos el milagro de su nacimiento y su regalo de amor.

En medio de todos los otros mensajes que nos hablan de odio, venganza, violencia y Guerra podemos preferir escuchar el mensaje de amor y perdón.

Algunas veces al mirar a nuestro alrededor no vemos la salida a los problemas creados por la humanidad. Son problemas reales; el hambre, la injusticia, el dolor, la persecución son los eventos diarios de miles en el mundo; sin embargo, en ese mismo mundo vemos a individuos que se levantan por encima de esas circunstancias. Son personas comunes cuyo amor y fe les hacen levantarse por encima de los conflictos.

En este mismo mundo lleno de cinismo e incredulidad, tenemos la oportunidad de vivir más allá de esos parámetros, rompiendo toda limitación viviendo nuestra fe.

Jesús levantó a los muertos, sanó enfermos, dio la vista a los ciegos e hizo caminar al paralítico. También dijo que aquellos que creían en su nombre podrían hacer eso y muchas otras cosas.

Yo creo en un Dios que es tan poderoso, que todo y todos se someten ante El. Yo creo en un Dios que siempre está listo a escuchar a los sufrientes clamando justicia y misericordia. Yo creo que Dios no se quedará quieto ante la necesidad de tantos que se sienten perseguidos y desesperados.

Yo creo que Dios envió a los pobres a golpear a la puerta del país más rico del mundo para darles la oportunidad de enfrentar su propio pecado de sobreabundancia y falta de compasión.

Yo creo que cuando el pobre y el enfermo se nos acercan, El nos está dando la oportunidad de arrepentimiento y de que cambiemos y abracemos a aquellos que son diferentes de nosotros. El nos dá la oportunidad de compartir en tiempos de abundancia y escasez y de recordar que la tiera es suya y que él puede dar lo suficiente para cada cual.

El pobre vino y habló. Se paró ante la puerta y clamó por un lugar. Vinieron hablando de lugares donde los poderosos les habían hecho daño y pensaron encontrar un lugar aquí.

Ellos le han dado al pueblo de los Estados Unidos la oportuidad de amar y a través de ese amor, obtener todo.

Hoy veo a los indocumentados irse. Muchos se deciden a partir pues se sienten perseguidos y odiados. Otros han sido deportados. Sus familias y especialmente los niños no entienden por qué les ocurre esto. Ellos no entienden por qué les está ocurriendo esto, por qué no hay suficiente comida en su mesa y sus padres no pueden ir a trabajar.

Ellos ven los hombres viejos vestidos de rojo riendo a carcajadas, repartiendo regalos en la televisión, las películas y en cada tienda. Por qué están los otros contentos? Por qué se pueden reir y gastar? Qué es compartir y el espíritu de la Navidad? Estamos hablando del mismo Dios?

Cómo explicarle esto a los niños? Cómo les hablamos de un amor cristiano que es solo para algunos, no para todos? Y por encima de todo, como hablamos de Navidad como si fuera la fiesta de un solo día y no de la vida entera para vivir a diario el amor de Dios?

Dios envió a un niño indefenso para enseñarnos acerca del amor. Hemos aprendido la lección?