La Navidad y los gastos

La Navidad es la época más bonita del año. La convivencia con amigos y familiares, las ricas comidas tradicionales que se sirven en la mesa, el dar y recibir regalosÉ Pero, ¿qué sucede cuando al terminar la celebración y quitar las decoraciones llegan los estados de cuenta de las tarjetas de crédito y los números se han disparado hasta las nubes, como si buscaran a Papá Noel en su trineo, o al meter la mano en su bolsillo uno encuentra que no tiene dinero ni para comprar una pastilla para el dolor de cabeza?

Esto es más común de lo que usted se imagina y la razón es muy sencilla. En Navidad, todas las personas en general gastamos o “regalamos” el dinero que no tenemos. Compramos por impulso y fácilmente caemos en la trampa de las ofertas o rebajas.

Una regla en la mercadotecnia es que las ventas vienen de una necesidad y cuando no existe esa necesidad, entonces hay que crearla. Aquí es donde entran en juego las rebajas y el colocar objetos en oferta en lugares clave, para que la gente los vea y los compre, aunque no las necesite. Esto es comercialización y en la temporada navideña está más palpable que nunca.

Le ponemos precio al cariño ¿cuánto vale tu mamá?, ¿el abuelo?, ¿el hermano?, y así salimos a comprar, cuando en realidad hay regalos que no se compran con dinero.

Las ofertas son buenas siempre y cuando se compre sólo la oferta, cosa que sucede pocas veces. Porque cuando vamos a comprar una oferta, terminamos adquiriendo otras cosas que no están en rebaja o que nos la ofrecen como una gran ganga y realmente no lo es.

Con las tarjetas de crédito compramos fácilmente cosas que no necesitamos. Si, por ejemplo, encontramos unos zapatos reducidos al 15%, los pagamos con la tarjeta y se nos olvida que estas nos cobran el 20% de interés. Ahí ya estamos pagando por los zapatos más de lo que costarían a precio regular. No hay oferta.

Creemos que el futuro será mejor y que pagaremos todos esos créditos. Eso está muy bien, pero al gastar de más, estamos comprometiendo las finanzas del próximo año.

Los mejores regalos no siempre son los más costosos. Regale tiempo, fotografías o cosas que usted mismo pueda hacer en casa.

En Internet hay sitios donde se pueden verificar precios, como www.price.com, www.pricewatch.com y www.pricegrabber.com.