Todos los días escuchamos a personas que se sienten frustradas con la situación no solamente local sino también en muchos lugares en los Estados Unidos. La gente siente que está perdiendo todo por lo cual ha trabajado. Se sienten perseguidos y arrinconados por las nuevas leyes que invalidan todas las formas ‘legales’ de existencia en este país.

En la actualidad, los inmigrantes en Indiana han estado recibiendo cartas de la Oficina de Vehículos de Indiana (BMV), indicándoles que deben presentar un número de seguro social, a fin de tener una licencia de conducir válida, y que si no lo hacen, sus licencias quedan invalidadas. Ese no es todo el problema; si su licencia queda invalidada, también queda invalidada cualquier transacción asociada con ella, como el título de su auto.

Yo pregunto: “¿Qué va a hacer la gente con los autos que ya compraron o que están en proceso de pagar?” ¿Podrán ellos hacer efectivo aquello por lo que han trabajado o por el contrario, individuos sin escrúpulos tomarán ventaja de la situación y harán una fortuna a expensas de su problema?”

Este no parece un tema para la temporada navideña, tiempo en el cual la gente olvida todas sus preocupaciones y prosigue a gastar, comer y disfrutar de la alegre temporada. Por contraste, es también el tiempo en que aquellos que sufren sienten aún más la adversidad de la vida.

Aunque los dueños de fábricas y negocios ofrezcan regalos, jamones y dulces, aquellos que están sufriendo la adversidad preferirían justicia más que caridad.

Ellos desean el derecho a trabajar en paz, reclamar un salario justo y la posibilidad de gozar de una existencia tranquila en el hogar, en el trabajo y en la vía, mientras conducen.

En esta temporada en que la palabra Paz se pronuncia en voz alta, a menudo no hay paz para muchos que co-existen en la misma área. Qué posibilidad de paz puede haber para otros medio mundo lejos de aquí, si para los que están cerca no hay ni amor ni trato justo?

No desearía que los ciudadanos estadinenses fueran tratados como ellos tratan a otros. Por el contrario, mis mejores deseos porque adonde vayan, otros entiendan sus fallas y limitaciones y estas estén cubiertas por la amistad y la compasión.

Que sus hijos y descendientes puedan disfrutar de una paz confiada, ganada por la forma en que han recibido y abrazado a otros.

Que puedan viajar por todo el mundo con la seguridad de que ningún mal les aquejará, ya que otros velarán por su seguridad y bienestar, así como ellos lo han hecho con los extranjeros en su tierra.

Que otras culturas acepten su idioma, limitaciones culturales y religión diferente así como ellos han aceptado la de otros en su medio.

Si nos acogemos de todo corazón a la estación navideña, oremos por la paz en la tierra. Al seguir el mandamiento divino de amarnos unos a otros como El nos amó y hacer de esto una verdad diaria en toda forma posible. Esta reflexión puede ayudar a que cambiemos la forma en que tratamos al extranjero en nuestro medio.

El comienzo del editorial habla en referencia a esto.

Felicidades!