• México del Norte •
Un pasito a la derecha
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Por Jorge Mújica Murias

Jim Sensenbrenner volvió a la carga el mes pasado y, con ocho colegas (sin ningún demócrata entre ellos), presentó una versión renovada de la HR4437.

Entre otras propuestas, esta descuenta a los indocumentados del censo para decidir cuántos congresistas le tocan a cada estado; convierte en crimen no solamente el cruce fronterizo, sino la estadía en Estados Unidos; establece penas mínimas de un año de cárcel por volver a entrar después de haber sido deportado; obliga a pagar fianza para asegurar la mal llamada “salida voluntaria”, y la renuncia a todo derecho de apelación de las decisiones de la Migra. Le pone millones de dólares a cada estado cuya Policía colabore con la Migra, le quita todo a las ciudades “santuario” y aumenta no solamente el personal de la Patrulla Fronteriza… sino hasta los perros.

Como de paso, desautoriza el uso del ITIN para varias cosas y propone también aumentar la vigilancia de los guardacostas en las Islas Vírgenes. Sabrá usté pa’ qué, a lo mejor porque lo asusta la virginidad o porque tiene cuates por allá y es pretexto para mandarles una lana, pero la frontera con Canadá no la toca.

Avanza en la ofensiva de las No Match, y quiere usar la base de datos del Seguro Social con retroactividad a 1997, para detectar trabajadores indocumentados; mete a la cárcel hasta cinco años a los patrones que contraten más de 10 chambeadores sin papeles, y les confisca todas sus pertenencias; manda a prisión a los que tengan orden de deportación, y deporta a todo indocumentado que maneje borracho o drogado.

Un pasito duranguense

Al otro lado del pasillo, o sea en la única otra fuerza de las dos que componen el Congreso, republicanos y demócratas, también se habla de dar pasos en el tema migratorio.

Usted y yo pensaríamos que se enfrentan a la HR 4065 con una propuesta igual de radical, pero del otro lado proponen, para equilibrar la cosa, una amnistía total e incondicional para todos los inmigrantes indocumentados que hayan llegado hasta ayer en la noche y hoy hayan desayunado unos americanísimos ham and eggs en vez de tacos de rajas, y ya se hayan incorporado a la sociedad gringa.

Pero si usted piensa eso, está igual de equivocado que yo. En una reunión con la Corriente Hispana el pasado 24 de octubre, cuatro congresistas latinos hablaron también de los pasos necesarios para que los actuales indocumentados puedan legalizarse, pero según un plan aún no dado a conocer públicamente, los congresistas plantean un “programa de trabajadores esenciales”, con permisos temporales para trabajar en Estados Unidos por cinco años, renovable otros cinco años y así hasta que el futuro nos alcance.

Ni siquiera están dispuestos a tratar de parar las redadas y deportaciones. En la misma reunión, según reporta Jesse Díaz, Jr., director de la Acción Política de la Hermandad Mexicana Transnacional, organización basada en California, el congresista Luis Gutiérrez se rehusó incluso a discutir el programa 287G, el que permite el entrenamiento de policías por parte de la Migra.

Según Jesse, Gutiérrez expresó que la única posibilidad de legalización para los indocumentados estaba en el plan de trabajadores esenciales y “en que sus hijos cumplan 21 años y los patrocinen”. De acuerdo con los cálculos demócratas, esto podría legalizar a aproximadamente 600,000 padres de 3.2 millones de niños, ciudadanos todos, que nacieron acá en Estados Unidos. Según Gutiérrez, si los indocumentados no tienen hijos… “entonces deben ustedes irse a los bailes los sábados en la noche y…” Mejor que se vaya a bailar a otro lado…