Diálogo Ecológico:

El impacto de la pavimentación

La historia de la pavimentación data de las épocas romanas, si no anteriores, pero nuestra sociedad moderna ha llevado la práctica al extremo. Concebida originalmente como una manera de hacer las carreteras y vías cubiertas de fango más transitables, los caminos (y los estacionamientos) ahora cubren la mayoría de las áreas urbanas y suburbanas por todo el mundo. En Estados Unidos solamente, el pavimento cubre unas 60,000 millas cuadradas, o sea cerca del 2% de la superficie total de la nación. Uno de cada 10 acres de tierra de labranza está pavimentado.

Más allá de los problemas grandes como la urbanización en expansión y la pérdida de tierras de labrantío, la pavimentación misma es una lacra ambiental, ya que impide la filtración natural del agua de lluvia sobre la superficie del suelo, y aumenta el volumen y velocidad de las escorrentías pluviales. El resultado es a menudo erosión de suelos severa en muchas áreas no pavimentadas adyacentes. También, la pavimentación reduce la superficie total con la cual el suelo absorbe el agua de lluvia, forzando la velocidad con la que las escorrentías tóxicas se filtran al subsuelo, aumentando así el riesgo de inundaciones.

Otro problema ambiental creado por nuestro uso extremo del asfalto es que, debido a que el suelo debajo de áreas pavimentadas absorbe muy poca agua, se pueden secar los acuíferos naturales debajo de estas, reduciendo la cantidad total de agua potable disponible para la gente, la fauna y el ecosistema en general. La pavimentación también previene el crecimiento de la vida vegetal y destruye el hábitat de la fauna.

Según el American Farmland Trust, una organización no lucrativa que trabaja para preservar tierras de labrantío y promover prácticas agrícolas más sanas, los norteamericanos pierden tres acres de tierras de labrantío productivas a nuevos pavimentos cada minuto del día. El grupo señala que desde el primer Día de la Tierra en 1970, Estados Unidos ha perdido más de 40 millones de acres de tierras de labrantío al desarrollo urbano. Con los norteamericanos gastando en estos momentos más de 200 millones de dólares diarios en la construcción y reparación de caminos, tales problemas solamente se están agudizando.