Registrando el éxodo latino. Adiós, familia Báez

Por: Jimmer Prieto

Delfino Báez nunca imaginó que la quiebra de la fábrica Dina, en Ciudad Sahagún los convertiría a él y su familia en inmigrantes de los Estados Unidos por 12 años. Trabajé 17 años en esa fábrica hasta que quebró y me vi obligado a dejar mi país. Un mes después de haber perdido mi trabajo en México, ya estaba aquí, echándole ganas, por sugerencia de mi familiar Antonio Ahumada, quien me decía que en Goshen, Indiana había muchas fábricas y buenas posibilidades de salir adelante. Eso fue en 1994. Me vine solo pero cinco años después, en 1999, pude traer a mi familia y ya estuvimos todos reunidos otra vez.

Adaptarnos fue muy difícil. No hablábamos inglés y había muy pocos intérpretes. Hasta mis hijos no querían ir a la escuela. Me acuerdo del pastor Oscar Ramos, quien nos ayudó mucho. Después empezamos a trabajar ambos, mi señora y yo, y todo empezó a componerse poco a poco. Mi señora duró 8 años en una fábrica hasta que la despidieron y ya no pudo conseguir más empleo.

Mientras los conocimos, Delfino y Sara siempre anduvieron juntos en las buenas y en las malas. Siempre se les vio asistiendo a las reuniones de padres de la escuela y participando activamente en eventos organizativos de la comunidad. Ellos y sus hijos, Jonathan, Hugo, Oswaldo y Saraí se destacaron por ser personas correctas, siempre dispuestas a servir a los demás.

Qué cosas nuevas hicieron, qué logros alcanzaron, además de trabajar y trabajar? Delfino comenta: “Hubo gente que me dijo, ahora estás en E.U., no estás en México. Aviéntate a conocer otros lugares, a experimentar nuevas cosas. Fuimos a muchos restaurantes, probamos la comida de otros países, como la china y la italiana”. Sara también lo afirma con sus propias palabras: “Los niños aprendieron otro idioma, se graduaron de high school, nos dimos ciertos lujos como viajar a Houston, New York, Carolina del Norte y Chicago. Hasta pudimos ahorrar, Estamos agradecidos con Estados Unidos por todo lo que hemos vivido”.

Sus hijos se fueron adelante. Qué están haciendo en México? Hugo y Oswaldo tienen habilidades musicales y están tocando en grupos los fines de semana. Ya grabaron un disco pequeño y lo tienen rodando por internet. Tienen talento mis hijos. Hugo por ahora está vendiendo teléfonos celulares, pero ambos quieren ir a Pachuca a estudiar, lo mismo que mi hija Saraí, que quiere ser maestra.

El mayor de mis hijos, Jonathan, ya está casado y ha formado su hogar. El se queda en Goshen y me duele mucho dejarlo.

De dónde viene la veta artística de tus muchachos? Sara es enfática en decir que del lado de Delfino. Nos cuenta que cuando Delfino era joven soñaba con ir a un conservatorio, pues quería ser músico como uno de sus hermanos, pero no pudo lograrlo debido a dificultades económicas. Cuando mis hijos nacieron, Delfino como pudo les compró un piano y guitarras y los estimuló a aprender. Yo creo que de ahí viene la inclinación artística de ellos.

Mirando al futuro, qué esperan de México ahora que regresan? A mi edad ya no espero nada, dice Delfino. Espero que mi gente no me desconozca. Con unos pocos ahorros que llevo, espero abrirme camino. Poner un negocio, un restaurante quizá. Por su parte, la señora Sara es más optimista. “Siempre hemos sido una familia unida y estamos dispuestos a salir adelante”.

Aunque la pregunta es obvia, quisimos hacerla de todas formas: Por qué se van? Así lo dice Sara: “Nos vamos porque aquí ya no hay trabajo. Siempre nos sentimos presionados por la falta de los documentos. Había que manejar el coche con extremo cuidado, en la fábrica siempre andaban diciendo que migración iba a llegar. Eso fue todo el tiempo mientras estuvimos aquí. Pero desde hace dos años fue cuando comenzamos a sentir amenazada nuestra estabilidad. Yo perdí mi trabajo y nunca pude encontrar otro. Con un solo cheque entrando a casa nos vimos limitados de algunas cosas. A esto se añadió lo de las licencias, lo de placas, lo de la aseguranza y más adelante la persecución en los sitios de trabajo. Mi esposo se sentía muy presionado y hasta se enfermó de los nervios. Hace seis meses tomamos la decision de irnos y hoy lo estamos cumpliendo. Fue algo que planeamos con tiempo. Una de las cosas que quiero hacer cuando lleguemos es buscar un médico que le haga un examen general a mi esposo porque él no se está sintiendo bien de salud”.

Cómo te sientes al momento de la partida?

Con la nobleza que lo caracteriza, Delfino lo dice en tres palabras. “Me voy satisfecho”.

Así terminó esta primera entrevista. El Puente se propone documentar las historias reales de gente real que vivió dignamente en nuestra comunidad contribuyendo con la fuerza de sus manos al desarrollo de este país y que hoy se están uniendo al éxodo de millones de latinoamericanos que se ven forzados a regresar a su país de origen. Se dice que los inmigrantes indocumentados han contribuido a la quiebra de los Estados Unidos. A lo largo de estos artículos los invito a reflexionar sobre la verdad o el error de esta afirmación e introducir en sus reflexiones otras causas como la guerra, la mala administración y los grandes intereses capitalistas.

Comentarios: prietojim@webelpuente.com

La Familia Baez: de izq. a der. Sara, Sarai y Delfino Baez