Atentos a la Recuperación

Para muchos inmigrantes, este fin de año no será tan bueno. No es tan fácil visitar a la familia, ni hay mucho dinero disponible para mandar. Para algunos la situación económica no se ha deteriorado, a pesar de la crisis financiera y de que ya ha empezado a caer el empleo. Pero la mayoría enfrenta hoy una situación difícil, algunos la más difícil desde que llegaron a Estados Unidos a buscarse una vida que en su patria se les negaba.

La crisis que vive la economía de Estados Unidos tiene su origen en los excesos de gasto que ha tenido el país. Del año 2000 en adelante, los hogares estadounidenses aumentaron sus deudas del 80% de su ingreso al 140%, y redujeron su ahorro, que ya era pequeño, hasta reducirlo a cero. Y cuando uno gasta de más, tarde o temprano hay que pagar la cuenta.

Es cierto que George W. Bush no ha sido el mejor presidente de este país. Sin embargo, no toda la culpa del problema económico es suya. Una parte también le toca a Alan Greenspan, el jefe de la Reserva Federal, que hace muy pocos meses era calificado de maestro por los mismos que hoy lo acusan.

Pero recuerde el refrán mexicano: “no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que los aguante”. La crisis económica, que comenzó al mismo tiempo que la hipotecaria, pero que tocará fondo mucho más tarde, nos va a costar trabajo a todos. No solamente a Estados Unidos, ni a los hispanos en este país. Todos vamos a tener que trabajar un poco más y gastar un poco menos. Y tal vez lo importante sea buscar cómo hacer para estar en el segundo grupo, y le aseguro que eso no se logra quejándose de la crisis.

Cuando hay un problema económico mayor, cambia mucho el entorno. No sólo ocurre que se produce menos, y hay menos empleo e ingreso, sino que el mercado cambia. Algunas cosas que antes se compraban dejan de comprarse, y aparecen otras que ahora son más atractivas.

Por ejemplo, si las grandes residencias se preocupan menos por sus jardines, habrá muchos inmigrantes que sufrirán por ello. Pero tal vez les convenga ser ellos mismos quienes ofrezcan alguna alternativa “ambientalista”. Más huerto y menos jardín, más frutales y menos flores, cada quien sabrá qué puede vender, dependiendo de lo que sabe y de lo que el lugar permita.

Ofrecer alternativas es una señal de servicio, de preocupación por el cliente que los compradores siempre agradecen, y que ayuda a mantener la clientela en momentos difíciles.

Las crisis cambian el entorno. Si lo entendemos, las podemos enfrentar mejor. Mucho de lo que hacíamos antes ya no será útil. Hay que estar atentos a lo que ocurre, hay que estar listos para reaccionar, hay que ser flexibles frente a una situación cambiante. Así que no suframos por cosas que no están en nuestras manos controlar y busquemos cómo mejorar las que sí podemos cambiar.