• México del Norte •

Señales cruzadas

Por Jorge Mújica Murias

Perdió Bill hasta la barba, ganó Hillary, los latinos se llevan un premio consuelo en el gabinete de Obama, pero los huesos del “gabinete de los ex enemigos” van dejando ver algo hacia el futuro. A Richardson le toca en realidad el puesto clandestino de “Secretario de Estado para América Latina”, para ponerle atención a esa parte del mundo que dejó de existir para la Casa Blanca hace ocho años.

Pero entre otros nombramientos se destaca el de la persona que ordenará las redadas y deportaciones de la Oficina de Inmigración: Janet Napolitano. La gobernadora demócrata de Arizona será la jefa de Seguridad Nacional.

Algunos dicen que este nombramiento es una concesión que Obama le hizo a John McCain. Napolitano calmará a los ultraderechistas fanáticos de la llamada “seguridad fronteriza”, porque ella ya militarizó la frontera de su estado, mandando a la Guardia Nacional y declarando “estado de emergencia en la frontera” en 2006.

Su estrategia es concederle todo a la mayoría republicana estatal, porque “es mejor una gobernadora demócrata que conceda cosas a los republicanos, que un gobernador republicano”.

Señales nefastas

Janet Napolitano es completamente “republidócrata”, de los que desde un partido se llevan mejor con el otro.

Como gobernadora, firmó la ley más fuerte del país contra los patrones que contraten indocumentados, que

penaliza no solamente a los contratadotes sino a los contratados.

En el año 2005, Napolitano firmó la “Ley antitráfico fronterizo”, pese a la oposición demócrata en Arizona, que le permitió al Fiscal del Condado de Maricopa perseguir criminalmente no sólo a los traficantes sino a los traficados, es decir, a las niñeras, jardineros y demás prospectos de indocumentados.

Y ahí, en Maricopa, está la página más negra de Napolitano. De Washington se fue a Arizona como Fiscal Federal del Estado y le tocó estar al frente del caso del peor violador de derechos humanos del país, el Sheriff Joe Arpaio.

En marzo de 1996, se puso a Arpaio bajo investigación por violación de derechos constitucionales de sus prisioneros, fuerza excesiva, brutalidad e ignorar sus necesidades médicas. El lema de Arpaio era “hacerle la vida tan miserable a los prisioneros que no les queden ganas de volver. Gastamos más dinero en la comida de nuestros perros que en la de nuestros presos. Que agradezcan que les damos de comer”.

En junio de 1996, un preso fue asesinado en la cárcel, y seis meses después Janet se quejó formalmente contra Arpaio. La queja se resolvió con la promesa de Arpaio de “mejorar” y declaró victoria contra el Departamento de Justicia. Siendo la Fiscal Federal calificó su propia queja contra Arpaio de “asunto técnico”, y se negó a formularle cargos criminales, a pesar de saber que el Sheriff había destruido evidencia del asesinato. De puro agradecimiento, Arpaio apoyó su candidatura.

No fue su última actuación conjunta. En agosto de 2006, Janet y Arpaio le mandaron una carta al Secretario de Seguridad Nacional Michael Chertoff, quejándose de que el encargado de la Oficina de Inmigración no quería entrenar a los esbirros del Sheriff.

Su queja se resolvió entrenándolos, y Arpaio está de nuevo bajo investigación por discriminación racial, exceso de fuerza y demás. Hizo su última redada con 60 gorilas armados estilo SWAT, en el Ayuntamiento y la biblioteca pública de Mesa, donde el Alcalde y el Jefe de Policía se habían declarado en contra de las tácticas de Arpaio, y arrestaron a tres peligrosísimos inmigrantes sin papeles contratados para vaciar los botes de basura de los dos edificios.

Si Obama no declara el alto a las redadas, con JanetÉ ¡Dios nos encuentre confesados!