Siempre es más oscuro antes del amanecer y ahorita estamos viendo el lado oscuro. ¿Cuándo aparecerá la luz? Ciertamente no lo sabemos, pero la oscuridad no permanecerá para siempre.

Vienen malas noticias de todas direcciones: escuchamos de gente sin trabajo, perdiendo sus casas; y la economía que no ofrece una perspectiva de mejoría.

La gente que lo ha perdido todo, mira con desesperación un presente y un futuro muy oscuro, y aquellos que aún tienen trabajo y vivienda comienzan a preocuparse por el crimen y la violencia. Se sienten amenazados, no solo por un futuro inestable, sino por ser perseguidos por lo que tienen.

Los niños a menudo ven “cosas” en la oscuridad. En la noche, las sombras y sonidos provocan miedo y ellos quieren correr hacia la luz. En ocasiones, al correr se tropiezan y caen. Entonces gritan y todos los miembros de la familia se apresuran hacia ellos para ver qué sucede, y mientras corren se imaginan todo tipo de episodios trágicos.

Como niños en la oscuridad estamos enfrentando un nuevo año, aunque recordemos que los inviernos nos muestran muerte, pero la primavera siempre llega.

Si estuvieramos más al tanto de la vida misma, no tendríamos miedo; en lugar de eso estaríamos buscando signos de esperanza y vida en todas partes.

Existe una porción de la Biblia muy apropiada para este momento:

 

Eclesiastés 3:1-11 (Nueva Versión Internacional)

 

Hay un tiempo para todo

Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo: un tiempo para nacer, y un tiempo para morir; un tiempo para plantar, y un tiempo para cosechar; _un tiempo para matar, y un tiempo para sanar; un tiempo para destruir, y un tiempo para construir; _un tiempo para llorar, y un tiempo para reír; un tiempo para estar de luto, y un tiempo para saltar de gusto; _un tiempo para esparcir piedras, y un tiempo para recogerlas; un tiempo para abrazarse, y un tiempo para despedirse; _un tiempo para intentar, y un tiempo para desistir; un tiempo para guardar, y un tiempo para desechar; _un tiempo para rasgar, y un tiempo para coser; un tiempo para callar, y un tiempo para hablar; _un tiempo para amar, y un tiempo para odiar; un tiempo para la guerra, y un tiempo para la paz.

De nada sirve afanarse. ¿Qué provecho saca quien trabaja, de tanto afanarse? He visto la tarea que Dios ha impuesto al género humano para abrumarlo con ella. Dios hizo todo hermoso en su momento, y puso en la mente humana el sentido del tiempo, aun cuando el hombre no alcanza a comprender la obra que Dios realiza de principio a fin.