Rimas

El día con su manto

de vívidos colores,

inspira cosas dulces:

la risa y la ilusión.

Entonces la mirada

se inclina hacia las flores...

¡Las flores son los versos

que el prado canta al sol!

 

La noche con su sombra,

que deja ardientes rastros,

inspira cosas graves:

la angustia y la oración.

Entonces la mirada

se eleva hacia los astros...

¡Los astros son los versos

que el cielo canta a Dios!

 

¡Que pliegue su ala de oro

la tarde en el vacío;

que pasen por mi mente

las ondas del Cedrón;

que caiga de la nube

la gota de rocío;

que radien las estrellas,

que trine el ruiseñor!

 

Salvador Díaz Mirón

 

Juan Ramón Jiménez