La Columna Vertebral UNA ESPERANZA REALISTA

Por José López Zamorano

No hay duda de que el inminente arribo de Barack Obama a la Casa Blanca ha despertado una expectativa sin precedentes, no sólo entre las comunidades de inmigrantes hispanos en Estados Unidos, sino también entre los grupos defensores de sus derechos, por la posibilidad cercana de una reforma migratoria integral.

Las primeras designaciones de Obama, incluida la del mexicano-estadounidense Bill Richardson como Secretario de Comercio y la del nieto de inmigrantes de Tamaulipas Mariano Florentino-Cuellar a cargo de su grupo asesor sobre migración, sugieren una sensibilidad hacia el tema y un reconocimiento del peso que tuvo el voto hispano en el histórico triunfo de Obama el 4 de noviembre.

Pero Obama recibe la presidencia al mediodía del 20 de enero con un menú de prioridades altamente condimentado: la economía sumida en recesión y en las peores condiciones desde la Gran Depresión de 1929, y el reto de cumplir la promesa de retirar a las tropas de combate estadounidense de Iraq en 16 meses y de reforzar la batalla contra el terrorismo en Afganistán.

Steny Hoyer, el líder de la mayoría demócrata de la Cámara de Representantes, ilustró con claridad el desafío de Obama. Durante la presentación de las prioridades de su partido, evitó incluir la reforma migratoria. En cambio sí colocó el plan de recuperación económica y las reformas energéticas, de salud y delseguro social, entre otros temas.

Obama prometió lidiar con el tema de la reforma migratoria en su primer año de gobierno, pero desde su ofrecimiento original la crisis económica ha empeorado y la reforma ha sido desplazada a un plano menor de atención, conforme asuntos como el rescate de la industria automotriz o la creación de empleos han cobrado relevancia.

Por lo pronto, un puñado de organizaciones encabezadas por la Coalición Nacional de Inmigrantes de la Capital (NCIC) convocaron a una jornada de movilizaciones para el 21 de enero, un día después de la toma de posesión de Obama. El mensaje es obvio: no nos olvides.

Pero el reto no es sencillo. La crisis económica complica los acuerdos y, aunque los demócratas tienen una mayoría ampliada en la Cámara de Representantes, no gozan de un control absoluto en el Senado. Quizás la única forma de avanzar en la reforma migratoria sea a cuentagotas, aprobando iniciativas individuales como el Dream Act. Lo único inaceptable es dejar en la congeladora un asunto tan importante para el presente y futuro de Estados Unidos.