Registrando el éxodo latino (2)

Jaime y Jemima Ramírez, un testimonio ejemplar

Por: Jimmer Prieto

Jaime y Jemima Ramírez se van pero nos dejan un testimonio ejemplar. A fines del pasado mes de noviembre, la joven pareja partió de Goshen en compañía de sus dos hijas; Leslie, de 7 años y Heli, de 5, a su tierra natal en Miraflores, estado de México.

“Nos vamos porque la vida aquí se puso imposible. Hace un mes y medio chequearon papeles en la fábrica donde trabajaba y me quedé sin empleo, igual que mi esposa”.

“Llegamos a Goshen el 3 de noviembre del 2005. La persona clave en esta decisión fue mi hermana, quien estaba aquí y con quien vivimos un tiempo mientras nos acoplábamos”, dice Jemima, esposa de Jaime.

“En esos tiempos difíciles apareció la iglesia Menonita del Buen Pastor en nuestras vidas, a través de gente muy amable que nos acogió y nos ayudó a recuperar la sensación de familia que habíamos dejado atras”, añade.

Hicimos dos grandes inversiones mientras estuvimos aquí, comenta Jaime por su parte. “La primera fue invertir tiempo en nuestras hijas, para que tuvieran todo el amor y cuidado necesarios para no ir a perderlos como tantos niños en hogares donde los padres no los ven sino los fines de semana. La segunda fue invertir unos ahorritos en un terreno que compramos en México y llevamos otro poco para construir una casa y vivir en algo propio”.

Al comentario de su esposo Jemima añade que sus hijas sentían el estrés de la vida que estaban llevando aquí; siempre trabajando, siempre en la casa, muchas veces con temor de salir para no arriesgar el coche con la licencia vencida. En lugar de pasear demasiado en el coche, a Jemima le gustaba ir a correr a la pista de atletismo de Goshen College mientras Jaime se recreaba jugando fútbol.

No obstante nuestra vida transcurrió feliz, afirman ambos. “Fueron tres años en que maduramos mucho, aprendimos a ayudarnos el uno al otro y a fortalecer la unidad entre los cuatro”.

A pesar del estrés en que vivimos, -lo mismo que tantas familas-, nos vamos satisfechos porque nunca tuvimos en nuestro corazón quedarnos para siempre. Las niñas aprendieron inglés, les gusta mucho la escuela y van a extrañar a sus amiguitas y maestros; pero la vida tiene que continuar. Estados Unidos es una etapa terminada para nosotros, estamos agradecidos, especialmente con la iglesia, pero seguiremos luchando. “Ambos terminamos la prepa en Mexico y soñamos algún día con poder ir a la Universidad y estudiar una carrera. Aquí, no podría nunca llegar a cumplir mis sueños”, afirma Jemima. “En México, aunque con dificultades, si termino una carrera voy a poder ejercerla”.

Por su parte, Jaime finaliza el diálogo con esta afirmación: “De los ocho años que llevamos casados estos han sido los tres años más intensos que hemos vivido. Aunque no lo crea, aquí conocí a Dios y esto me ayudó mucho a sobrellevar los múltiples problemas que viven los inmigrantes como nosotros”.

Jaime y Jemima son una familia más que se une al éxodo de inmigrantes que regresa cada día a su país natal. Vivieron como la mayoría, del salario de una fábrica, donde entregaron incontables horas de su vida. Se ha sugerido que los inmigrantes indocumentados son la causa principal de la quiebrea económica de este país. Lamentablemente, esta idea errónea ha prendido como maleza en la mente de mucha gente, quien los ve como los raptores de los empleos de sus nacionales. Hoy por hoy, cuando se registraron 533,000 empleos perdidos en el solo mes de noviembre en los Estados Unidos y uno de cada 10 residentes de Elkhart está sin trabajo; cuando el gobierno de los EU declara oficialmente que el país ha entrado en recesión desde hace un año; cuando el New York Times tiene que hipotecar la mitad de su edificio nuevo para financiar sus números en rojo; cuando la quiebra del sistema es un hecho que ya no se puede ocultar, es tiempo de dejar de echarle la culpa a los latinos y reflexionar, muy al contrario de lo que muchos piensan, que la crisis se agudizará más, precisamente por la falta de esos trabajadores que hoy se van y que mientras estuvieron aquí contribuyeron a aumentar la riqueza y la comodidad de la clase media de este país.

Comentarios: prietojim@webelpuente.com