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  • Edición impresa de Diciembre 7, 2010

La revelación del sitio web WikiLeaks de delicados cables diplomáticos estadounidenses podría congelar la cooperación en el área de inteligencia, considerada vital para la guerra y para evitar los ataques de Al Qaeda. La verdadera magnitud del escándalo aún es incierta, pero las filtraciones amenazan con erosionar la confianza de aliados cruciales, que, con razón, ahora podrían tener miedo de hablar sinceramente con Washington.

Funcionarios estadounidenses opinaron que tanto los recientes datos filtrados por WikiLeaks como otros previos acerca de las guerras en Irak y Afganistán fueron extraídos de la Red de Enrutamiento de Protocolo Secreto de Internet. La red permite un acceso a documentos con un bajo nivel de confidencialidad y puede ser utilizada por los funcionarios de seguridad nacional estadounidenses, incluyendo los departamentos de Estado y de Defensa.

Un portavoz del Pentágono reconoció que el intento en la era posterior a los ataques del 2001 de dar a los expertos diplomáticos, militares, del orden público y de inteligencia un acceso más fácil y veloz a los datos “había tenido consecuencias no intencionadas, poniendo en peligro información delicada”.

La Casa Blanca ordenó a las agencias gubernamentales que refuercen los procedimientos para manejar información clasificada. El Pentágono y el Departamento de Estado también anunciaron que tomarán medidas para evitar nuevas revelaciones.

Pero una menor cooperación podría complicar los esfuerzos por evitar un nuevo atentado, por lo cual el portavoz reconoció que la balanza podría volver a inclinarse hacia un mayor trabajo compartido si Al Qaeda logra perpetrar otro ataque contra Estados Unidos.

La investigación hasta ahora se ha centrado en Bradley Manning, ex-analista de inteligencia del Ejército de Estados Unidos en Irak. Manning está bajo arresto del Ejército de Estados Unidos y acusado de filtrar un video clasificado que muestra un ataque de helicóptero en el 2007 que produjo la muerte a una docena de personas en Irak, incluyendo la de dos periodistas de Reuters. También fue responsabilizado por bajar cables del Departamento de Estado.

Luego del arresto de Manning, funcionarios estadounidenses intentaron explicar cómo un analista de bajo rango en Irak pudo haber tenido acceso a tanta información sensible. “El Gobierno debe identificar cómo alguien pudo filtrar semejante cantidad de información clasificada y debe dar garantías para que esto no vuelva a ocurrir”, dijo Howard McKeon, la máxima autoridad republicana en el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes.

El Pentágono indicó que ahora está considerando imponer controles como los que usan las compañías de tarjetas de crédito para detectar conductas anormales. También está desactivando la posibilidad de bajar datos de computadoras a dispositivos móviles y aumentando el entrenamiento para generar conciencia sobre la potencial “amenaza de informantes”.

 


 

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