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  • Edición impresa de Diciembre 17, 2013

México del Norte • ¿Puede o No Puede?

Escuché la consigna “Si se puede” por primera vez allá por el 2001. Desde entonces la he escuchado, literalmente, miles de veces. En su campaña electoral, Barack Obama nos la bajó y la tradujo, y le juró a todo el mundo que “Yes, We Can”. Hasta la fecha sabemos que, por lo menos, pudo hacerse de la Casa Blanca por dos períodos. Pero ahora dice que “no puede”.

Lo dijo clarito otra vez hace unos días, cuando le interrumpieron el discurso en San Francisco demandándole que pusiera un alto a las deportaciones. Una de dos (o de tres): O Barack todavía no sabe cuáles son los poderes y capacidades constitucionales del Presidente de Estados Unidos (raro, siendo abogado constitucionalista), o es el segundo presidente gringo con Alzheimer, después de Ronald Reagan, o simplemente no sabe ni qué está haciendo ni qué hacer con la situación inmigratoria.

De todas, me inclino por la tercera. Por lo menos cinco veces durante su presidencia, Barack Obama alivió la situación migratoria de varios grupos de personas. Primero, con el famoso “Memorándum Morton”, dando amplios poderes de “discreción” a la Migra para dejar de deportar personas que no fueran criminales. Segundo, con DACA, el Deferred Action for Childhood Arrivals para los jóvenes conocidos como los “Dreamers”. Tercero, con la “Provisional Unlawful Presence Waivers”, que concede la posibilidad de permanecer en Estados Unidos mientras se tramita la visa en vez de irla a recibir al extranjero. Cuarto, con una cosa llamada “Parole in Place for Military Families”, que permitirá a los familiares indocumentados de militares en activo permanecer en el país y tramitar su residencia legal.

Quinto y último, hace unos días, con un permiso para familiares indocumentados de ciudadanos provenientes de países que no requieren visa para venir a Estados Unidos y se quedaron a vivir. Podrán solicitar la residencia legal.

Demasiados ejemplos como para salir con la chorrada de que “no se puede”.

Por si le falla la memoria, habría que recordarle a Obama que el Ejecutivo tiene las siguientes facultades: otorgar una “acción diferida” (deferred action). Eso ya lo hizo con los “dreamers”; lo puede extender, por ejemplo, a sus padres, y en última instancia a todos los menores de edad.

Puede ordenar una “libertad bajo palabra en el lugar” (parole-in-place), que es de hecho lo que ya hizo con los haitianos después del terremoto que devastó la isla y lo que está haciendo con los familiares de los militares.

También puede hacer una “acción para diferir la partida (Deferred Action Departure-DED), que es comúnmente conocida como TPS (Temporary Protected Status), seguida de un DED.

No es, pues, que “no se puede”, sino que simplemente “no se quiere”.

Las acciones presidenciales serían como la proverbial arma de doble filo. Sería reconocer la derrota de una estrategia de lamer las botas a los Republicanos y que ni siquiera lo pelaron, pero podría también ser usado para “castigarlos” por tercos y anti-inmigrantes.

Pero ni una ni la otra. Ni fú ni fá.

Será por eso que el 53 de los entrevistados de la última encuesta de la CNN dice que “Obama no es honesto ni confiable”.

La presión pública ahora no debe ser contra John Boehner, líder de la mayoría Republicana: debe ser contra el “olvidadizo” Obama.

 

 


 

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