= Francisco Martín Moreno cierra la trilogía Arrebatos carnales =
La última entrega de la saga, Arrebatos carnales III, es uno de los libros más esperados del 2011. Pone broche de oro a lo que el autor ha bautizado como la Trilogía Erótica de México. Hablamos con Francisco Martín Moreno.
Sí, sí, se acabó. ¡Se acabó! No más arrebatos carnales, excepto los que yo tenga a título personal. (Risas) Esos arrebatos, sí. Pero escribir más del tema, no.
Mira, aprendí muchísimo porque pude hablar de tú a tú con los grandes protagonistas de la historia de México. Yo nunca había hablado con ellos en paños menores y ahora los bajé de su pedestal, del mármol blanco, y me senté con ellos a platicar como viejos amigos, sin caretas, sin poses, sin nada. Como amigos. Entonces, esto fue lo primero que me dejó verlos en sus circunstancias, como son ellos en la intimidad, como personas fuera del escrutinio público.
Yo creo que con Porfirio Díaz. Porque la narración comienza con un ‘¡Siéntate Porfirio, siéntate!’. Y a él nadie le daba órdenes. Era el gran dictador mexicano. ¿Quién le iba a dar órdenes a Porfirio Díaz? Y él se niega hasta que acepta sentarse contra toda su voluntad y contra todo su deseo, enfurecido. Entonces, este fue un juego muy divertido porque quien le estaba diciendo que se sentara, que hiciera o no hiciera, era Dios en el día del juicio final, una vez muerto Porfirio Díaz.
Lo más sorprendente han sido las respuestas de las mujeres. Esto para mí es muy gratificante. Para mi sorpresa, en estos tres libros, mi mayor público ha sido del sector femenino.
No, no, no....Las mujeres han respondido a esto con una simpatía increíble. Ayer mismo me dijo una señora ‘Yo tengo 55 años y creí que mi vida sexual estaba terminada. Después de leer este libro, y revivir las sensaciones que usted me hizo sentir, me doy cuenta que como mujer estoy entera, y como estoy entera, usted me ha animado a seguir viviendo. Nada de resignarse. Si algo aprendí de su libro, y me lo han dicho varias mujeres, es jamás aceptar la resignación en ningún orden de la vida’.
Sí, es tan natural. Pero muchas personas se sorprendieron cuando a los protagonistas sagrados, sacralizados, de la historia de México, yo los puse haciendo el amor. Dijeron esto es una falta de respeto y de educación a los grandes líderes de México. Y yo dije, bueno, si tuvieron hijos, que yo sepa solo hay una manera de tener hijos, ¿no?
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