• México del Norte • Nación de inmigrantes
Dice la sabiduría popular que esta es una “nación de inmigrantes”. Pocos son los gringos que pueden echarle un ojo a su árbol genealógico sin encontrar parentela del otro lado del charco. El que no es descendiente de inglés es de irlandés o de escocés. Y el que no, brincó otro charco más, y viene de alemanes, suizos, franceses, suecos, noruegos, polacos y demás. O viene del sur, Italia y Grecia; o de países que ya ni existen, como Prusia. O viene del lado del otro charco, de China, Corea, Vietnam, Filipinas y otros vecinos asiáticos; y de África, aunque en su caso la mayoría no fueron inmigrantes voluntarios. Este siempre ha sido un país de brincacharcos; hasta que vinimos nosotros… Pero una cosa es ser descendientes de inmigrantes, y otra es ser “amigo” de ellos. Cada ola de inmigrantes ha tratado de resistir e impedir la siguiente. Trabajando en un proyecto de Calendario Inmigrante para el 2011, me sorprendí de lo anti-inmigrante del país. La primera ley que restringió la inmigración se emitió 14 años después de la Declaración de Independencia. Restringía la inmigración a las personas de “buen carácter moral”. Ocho años después vino la Ley de Extranjeros Sediciosos, que facultó al presidente a deportar a los extranjeros “peligrosos”. En el siglo XIX, la represión contra inmigrantes fue bestial. Baste citar los asesinatos de los mineros irlandeses organizados en los Molly McGuires, y los de los Mártires de Chicago del Primero de Mayo. A finales de siglo, se prohibió a los extranjeros ser dueños de tierras en Estados Unidos. En los siguientes cien años no solo siguieron tratándolos mal; comenzando el siglo, se emitió en 1901 la Ley de Exclusión de Anarquistas, y en 1906 la obligatoriedad de aprender inglés para los nuevos inmigrantes.
En 1911, el “peligrosísimo” Joe Hill, organizador sindical nacido en Suecia, fue ejecutado en Utah; en 1917, 1,186 “peligrosos” huelguistas inmigrantes fueron deportados de Arizona. Y en 1927, los italianos Sacco y Vanzetti, fueron asesinados; a los 70 años de su ejecución su juicio se declaró inválido. Entre 1932 y 1936, millón y pico de inmigrantes mexicanos y sus hijos nacidos aquí fueron “depatriados” y deportados para “liberar” trabajos para los estadounidenses, tal como hoy hace Obama. En 1917 se excluyó a los asiáticos de poder emigrar a Estados Unidos; a los “analfabetas, epilépticos y personas de sicopatía inferior”; y a los filipinos en 1934. En la segunda mitad del siglo, las “actividades subversivas” se hicieron impedimentos para inmigrar. Del 2001 pa’ca… todos somos terroristas potenciales a los ojos de la ley. Pero hay que ser justos. Pese a que escribí que no somos peligrosos, la verdad es que sí. Entre docenas de ejemplos, hubo inmigrantes como los Molly McGuires, Alfred Renton (Harry) Bridges, Joe Hill y Daniel DeLeón, promotores del sindicalismo; John Altgeld, que impidió la represión de huelguistas; Lucy González Parson, huelguista y sufragista. Griegos, italianos, alemanes y suecos, chinos y rusos e irlandeses fundaron sindicatos, hicieron huelgas, lograron crear el Seguro Social, el salario mínimo, la jornada de 8 horas, todas “ideas extranjeras” y peligrosas. Ahora nos toca a nosotros; traemos la peligrosísima idea de que todos somos iguales y tenemos el mismo derecho a inmigrar. Enfrentamos lo mismo que los anteriores, pero al final vamos a ganar, y ojalá cambiemos la dinámica de fregar al que sigue. Es 2011, hora de cambiar este país. Y apréndase la historia. Ordene su calendario We The Immigrants 2011 a wetheimmigrants@gmail.com, en vez de poner en su cocina uno del supermercado.
I Inicio I Locales I Internacionales I Nacionales I Columnas I Entretenimiento I Deportes I Clasificados I Publicidad I Escríbanos I Conózcanos I English Section I Advertise I Contact us I Archivo I Enlaces I
El Puente, LLC. © |
|||||