Centro de Salud y Esperanza: 20 años de trayectoria en la comunidad
En veinte años suceden muchas cosas, y para una organización que ha acompañado a la comunidad en sus procesos de desarrollo y salud, hay mucho que decir. El Centro de Salud y Esperanza, organización de base que trabaja con las personas, centros de salud, iglesias y empresas para proveer oportunidades y servicios de apoyo a las personas desfavorecidas, cumple en éste año su primera veintena, y algunos de sus miembros nos compartieron sus sentimientos y visión alrededor de este hito. Esta organización surgió en 1999 como parte de un ministerio de la iglesia católica de San Juan, en Goshen, brindando servicios médicos dos días por semana a personas sin cobertura de salud o médico de cabecera. Con el paso de los años y la constancia de sus voluntarios, la visión creció, se amplió para abarcar servicios de apoyo psicosocial para la comunidad, y finalmente se incorporó en forma de organización sin fines lucrativos con el nombre de Center for Healing and Hope. En años recientes, conforme las necesidades de la comunidad han ido cambiando, el Centro de Salud y Esperanza expandió sus servicios de salud y reforzó su compromiso con los más necesitados instaurando programas de salud para ex convictos, apoyo legal a la comunidad inmigrante, así como patrocinio a la comunidad DACA. Para la comunidad en general, Center for Healing and Hope ofrece la credencial local GRID, la cual funge como una identificación de residencia de la ciudad de Goshen, entre otros. Bryan Mierau, director ejecutivo del Centro de Salud y Esperanza desde hace un poco más de dos años, reconoce con aprecio el esfuerzo y trabajo duro de los equipos de trabajo que lo antecedieron, recalcando que el trabajo y dedicación de toda la comunidad han sido clave para reforzar la visión de esta organización. Asimismo, la iglesia Plymouth United Church of Christ, localizada en Goshen y que ha sido el hogar del centro durante los últimos siete años, ha sido un factor clave para construir sobre lo que se había logrado previamente. “Reconocemos el pasado, nos hemos comprometido con el presente, y conforme hacemos eso, nos brinda más oportunidades de imaginar como puede verse el futuro”, comentó Mierau. Por su parte, Yolo López Pérez, directora de desarrollo de esta dinámica organización, manifestó sentirse honrada de ser parte de algo que la misma comunidad inició. Ella vivió en Costa Rica y Panamá notando mucha necesidad en esos países, pero cuando regreso al área se dio cuenta de que aquí también había necesidad, y así decidió unirse a la iniciativa del Center for Healing and Hope. Una de las áreas que el centro desarrolla desde hace un par de años es la de la creación de nexos con los negocios y empresas latinas, resaltando su valor y fomentando su inclusión en el ambiente empresarial local. López Pérez encontró en esta área la oportunidad de ayudar al centro a recaudar fondos, y a la vez empoderar a los negocios y emprendedores latinos, reunirlos y agradecerles mediante la organización del Latino Business Expo, que se llevó a cabo en 2018 con rotundo éxito. Construyendo sobre la experiencia del año pasado, e incluyendo a otros colaboradores de la comunidad, este año se llevará a cabo el Indiana Latino Business Expo, la cual “No solo le aportará más visibilidad a los negocios en el condado de Elkhart y St. Joseph, sino también a otras empresas que quieran conocerlos”, dijo López Pérez. A nivel de salud, el Centro inició en agosto del año pasado el Diabetes Alliance Program, el cual busca brindar educación para la salud, manejo médico integral, laboratorios y medicamentos para las personas con diabetes, a cambio de una mensualidad accesible. Entre los beneficios de este programa se encuentra la continuidad que se le puede brindar a los pacientes, de ser atendidos por un equipo de cuidado de la salud especializado en diabetes. De esta forma, la Dra. Michelle Shelly, médico bilingüe, acompañada de asistentes médicos bilingües y una enfermera especializada en diabetes, están presenciando historias de cambio y éxito en las vidas de los sesenta y cinco pacientes con diabetes que se encuentran afiliados al programa. Asimismo, el centro recibe pacientes diabéticos referidos de otros centros de salud que no cuentan con seguro médico, y los incorpora al programa. Además de este tipo de programas específicos, el Centro de Salud y Esperanza sigue fungiendo como una clínica emergente y albergue de primer contacto para las personas necesitadas, sean inmigrantes o no, donde pueden encontrar apoyo o bien ser canalizadas a otras agencias o programas donde se les pueda ayudar. Marbella Chávez se encarga de estos procesos de búsqueda y referencia, ya sea para una situación médica, económica, legal o social. El centro también cuenta con el apoyo de navegadores que buscan opciones de seguro médico para las personas que llegan buscando atención médica. Actualmente se encuentran implementando un sistema de coordinación de voluntarios y donaciones, para que cada persona que aporta algo al centro se sienta como parte fundamental del esfuerzo. “Una de las cosas que a mi me gustaría que la gente latina supiera, es que esta es una clínica que se sostiene a base de las donaciones, no tienen que ser grandes, pueden ser pequeñas y continuas, por parte de la gente que esta agradecida”, afirmó López Pérez. A nivel de comunicaciones, desde hace unos tres años CHH se ha esforzado porque su personal, material escrito y redes sociales se presenten de manera bilingüe, ya que entre el sesenta y cinco y setenta por ciento de sus usuarios son latinos. Actualmente el Centro de Salud y Esperanza se encuentra en el proceso de establecer estándares nacionales de calidad para sus servicios médicos; esta convirtiendo todos sus archivos clínicos en formato digital; se está ampliando dentro de sus instalaciones actuales para dar inicio a un programa preventivo para el cáncer cervical y mamario, donde además del diagnóstico de estos padecimientos, se podrán realizar los procedimientos y tratamientos pertinentes; se ofrecerán servicios de vasectomía para los varones; y continuarán buscando asociados en el área de salud dental y mental. Una entidad que lleva tantos años observando, apoyando y creando comunidad se enfrenta a miles de retos. La motivación para seguir adelante Mierau la resume en tres frases: “La gente necesita atención. Nosotros estamos ahí. Brindamos esa esperanza excepcional”. ¡En horabuena, Centro de Salud y Esperanza! En la foto aparecen Sandra Camacho, encargada de oficina y coordinadora de voluntarios; Janelle Martin, Asistente financiero y encargada de recursos humanos; Bryan Mierau, director ejecutivo y Yolo López Pérez, directora de desarrollo. Otros miembros del equipo del Centro de Salud y Esperanza incluyen Gil Pérez, Encargado de la clínica, Michelle Shelly, Médico de atención a cuidados crónicos; Erin Camacho, Cristina Messick y Elena Gallegos, asistentes médicos; Marbella Chávez, Coordinadora de pacientes; Bárbara Landes, Educadora de diabetes y Marlys Weaver-Stoesz, directora de comunicaciones.
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