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  • Edición impresa de Agosto 21, 2018.

Las familias resultan afectadas por encarcelamiento en masa

Ypsilanti, Mich.- Durante semanas, los estadounidenses se han conmovido con los reportes de niños pequeños que sufren la separación de sus padres a lo largo de la frontera entre México y EE.UU. En ese contexto, los activistas en pro de los derechos humanos apuntan al sistema de encarcelamiento en masa de la nación como otro ejemplo continuo de familias separadas.

Natalie Holbrook, de American Friends Service Committee, expresó que los infantes que nacen tras las rejas son separados de su madre casi inmediatamente, y muchos terminan yendo directamente al sistema de hogares temporales.

“Sabemos lo importante que es el contacto piel a piel, pero se llevan a los bebés”, explicó Holbrook y agregó: “Aunque la Organización Mundial de la Salud dice que la leche materna es lo mejor para los infantes y bebés vulnerables, a estos chicos no se les permite el acceso”.

Tener al padre o la madre en prisión puede impactar sobre la salud mental de los niños, así como en su comportamiento social y aspectos educativos. Al trauma y estrés de una vida familiar rota se le agrega el estigma de la sociedad.

Demetrius Titus, también del American Friends Service Committee, fue condenado a dos sentencias de por vida en el pico de la guerra contra las drogas del país, por posesión e intensión de distribuir una sustancia controlada. Tenía 22 años en ese tiempo, no tenía antecedentes previos y estaba inscrito en la universidad. También tenía dos hijas pequeñas.

“Uno puede escribir, llamar, recibir visitas, pero aún así es una situación extremadamente difícil porque es un lazo quebrantado. Verlos crecer a distancia es la cosa más difícil con la que he tenido que lidiar en mi vida”, confesó Titus.

Según Holbrook, la raíz del encarcelamiento en masa en los Estados Unidos se puede seguir hasta los días del esclavismo, cuando los niños rutinariamente eran vendidos y separados de sus familias. Las minorías raciales tienen mayor probabilidad de ser arrestados, condenados y enfrentan mayores sentencias que los blancos.

Aun así, Holbrook reconoce que muchos papás y mamás sobresalen y pueden hacer un buen trabajo de crianza tras las rejas.

“Pero los hijos no tienen a los padres para darles un beso de buenas noches, o estar ahí si se despiertan enfermos a medianoche. No es el ambiente familiar que necesitamos para crear comunidades saludables y completas”, lamentó.

El dinero de los contribuyentes de impuestos es lo que actualmente abastece la economía de las prisiones con $182 billones anuales. Por eso Holbrook piensa que eso debe ser redirigido hacia la educación, salud mental y tratamiento del abuso de sustancias.

Estados Unidos pone a más personas tras las rejas que cualquier otro país. Desde 1970, el número de presos creció un 700 por ciento, a más de 2 millones de personas, desplazando por mucho el crecimiento poblacional y el crimen.

 

 


 

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