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CINCUENTA CASAS CONSTRUIDAS CON LAS MANOS

Dos siglos entrelazan un sueño hecho realidad

Por Jimmer Prieto • El Puente Staff

Todos los pueblos de los Estados Unidos, grandes o pequeños, tienen una historia que los hace únicos. 

La ciudad de Goshen, en Indiana, no es una excepción. Voy a referirme a un sueño que nació hace más de cien años en nuestra ciudad; un sueño vivo que creció como si fuera un niño y, como cualquier niño, estuvo expuesto a las dificultades del medio exterior. El sueño sobrevivió gracias al cuidado de varios “soñadores” que no lo dejaron desaparecer. Pasó de una niñez difícil a la juventud y no ha dejado de crecer y fortalecerse hasta hoy, cuando se encuentra en plena madurez; es decir, sigue dando frutos. ¿Qué frutos? La respuesta es simple: ¡Casas!

Dejemos que sean los mismos soñadores y los estudiantes, quienes hablen del magnífico proyecto Building Trades “Oficios de la Construcción”, otra de las maravillas que hacen especialmente atractiva a la ciudad de Goshen.

Pete Weddell, instructor del programa de 1984 al 2004:

“El proyecto se inició en la década de 1920, pero tuvo que detenerse debido a la depresión de 1929. Cinco décadas después, en el año escolar 1979-80, se celebró la construcción de la casa número 4, realizada por los estudiantes de Goshen High School, bajo la dirección del profesor James Hughes”. 

Desde 1980, el proyecto “Building Trades” de la escuela superior de Goshen ha construido una casa cada año sin parar, hasta completar la número 50, el presente año escolar 2025-26.

Para el profesor Weddell: 

“Trabajar en este proyecto era mi vocación y mi hobby. Yo siempre estaba construyendo algo los fines de semana o en verano. Sentí que el proyecto era una gran oportunidad para los jóvenes y también para prepararlos para conseguir un buen trabajo”.

Adam Young, profesor del proyecto del 2004 al 2023, dice:

“Hay que fomentar una conexión personal entre los estudiantes y lo que están haciendo. No se trata solamente de construir paredes, incrustar gabinetes o instalar tejados. Hay que concientizarlos para que entiendan que una familia va a vivir en esa casa. Allí van a crecer niños, se van a celebrar cumpleaños, van a suceder eventos felices y difíciles. Será el lugar donde se sientan seguros y puedan decir: Aquí es mi hogar, esta es mi casa”.

De esta conciencia personal se va cimentando en los estudiantes un alto sentido ético del trabajo. “Las casas deben quedar bien hechas. Si se descubre un error, desbaratamos y lo hacemos otra vez”, dice el profesor Kingsley.

Mr. Kingsley, quien es profesor de clase y laboratorio del proyecto, añade:

“Es muy significativo haber llegado a la casa número 50 porque habla muy bien de la calidad del programa. Desde el siglo pasado hasta la fecha, cientos de jóvenes han descubierto y desarrollado sus habilidades a través de la experiencia de construir una casa”. 

En su clase-taller los estudiantes, bajo la dirección de Mr. Kingsley construyen las partes de la casa y, en el terreno, las instalan una por una bajo la dirección del profesor Todd Line. Ambos maestros mantienen una comunicación directa y permanente para que, a lo largo del año, el proyecto convierta en realidad el sueño de una nueva casa.

La ciudad de Goshen y varias poblaciones del norte de Indiana experimentaron en la década de los 90 del siglo pasado, un crecimiento sin precedentes, debido a la inmigración, especialmente de familias latinoamericanas. A medida que las fábricas crecían con la fuerza de trabajo inmigrante, las escuelas respondieron positivamente atendiendo a las necesidades educativas de sus hijos. Proyectos como “Building Trades” también crecieron y se consolidaron hasta el punto de contar, entre sus estudiantes, con una representación latina del 75%.  

El motivo de celebración de la casa número 50 presenta un relieve todavía más importante, por la presencia de dos jovencitas latinas; Ivón Rescalvo y Jenny Orozco, que son alumnas regulares del proyecto. 

Veamos qué opinión tienen algunos estudiantes de 2026, que ayudaron a construir la casa número 50. Ellos hablan en nombre de cientos de latinos que, durante más de tres décadas, han ayudado a construir una casa, año tras año, con sus propias manos.

Para finalizar, el profesor Kingsley nos comenta que IvyTech otorga 9 créditos a los estudiantes que terminen su entrenamiento en Building Trades y deseen continuar sus estudios a nivel profesional. 

A la pregunta obvia, ¿Qué se hace con la casa, ahora que está terminada?, Mr. Kingsley responde: “Una vez terminada la casa, se vende a un precio un poco más bajo, pues la fuerza de trabajo la han aportado los estudiantes”. Con el dinero que se recibe a cambio, se compra otro lote y los materiales para construir la siguiente. De esta manera, el proyecto contribuye a la comunidad ofreciendo un producto de primera calidad a un costo competitivo, mientras los estudiantes aprenden múltiples habilidades que les servirán de por vida. 

De regreso a mi hogar, me invadió de gozo pensar que nuestros jóvenes, calladamente y con la fuerza de sus manos, también han aportado al progreso de la ciudad que los acogió y con ello, a la historia del país donde crecerán sus familias, en el escenario multifacético del siglo XXI.

Vea el video de las “50 casas construidas con las manos” https://www.youtube.com/watch?v=GTWDoSHLn7Q

Fotos de estudiantes en su último día de clase de “Building Trades” en Goshen High School, despedida.
Casa número 50 construida por los estudiantesde “Building Trades” en Goshen High School.
Foto de la familia de José Pérez. De izq. a der. Concepción García, Micaela García, mamá, José Pérez, hijo. José Pérez, papa. Sahara Pérez, hermana.
El profesor Nathan Kingsley mostrando un módulo de la casa en construcción.
Beckham Rivera, estudiante de “Building Trades” en Goshen High School.
Abisaí Mares y familia. Abisaí comenta: “Somos casi todos latinos. Me ha gustado mucho. Quiero estudiar en la universidad para complementar lo que he aprendido. Me va a servir cuando construya mi propia casa o la tenga que arreglar”.
Ivón Rescalvo y Jenny Orozco, ambas de Grado 12.
Todd Line, profesor de construcción en el terreno, José Pérez y su papá.